lunes, enero 30, 2006

Mi peor accidente de tránsito

¡Changos! Otra posta me enviaron, esta vez fue mi pana Rudd-O así que ahí va:

A ver, en primer lugar todavía no aprendo a manejar así que yo en el volante no he tenido ningún accidente de tránsito. Pero de ahí, a ver... alguno que recuerde... Bueno, íba con dos amigas en un taxi amigo hacia el centro, para recoger a otro amigo e irnos a una fiesta. Las tres íbamos en el asiento de atrás, yo en el medio. Íbamos conversando cuando de repente un carro en la calle transversal se pasa el pare y nuestro conductor tuvo que frenar a raya para no estrellarnos. Automáticamente, no sé porqué, extendí los brazos para proteger a mis amigas de un posible golpe. Sólo pegamos un buen brinco hacia adelante pero nada grave, un poco golpeadas nomás y bueno, una amiga ya se ponía a llorar del susto.

Sí, eso es todo, no fue la gran cosa...

Se la paso a: Bonny, Luis y Aldo.


El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título “Mi peor accidente de tránsito”.

Si eres invitado, debes
  • escribir un mensaje en tu respectivo blog, a propósito de tu propio accidente
  • indicar claramente este reglamento (copy/paste) en ese mensaje
  • incluir un link en el mensaje de tu blog sobre tu accidente, apuntando al accidente de quien te invitó a ti
  • finalmente, debes escoger a 3 amigos tuyos que tengan blog y enviarles el link de tu accidente para que participen
No olvides dejar un comentario en los blogs o diarios web de tus escogidos diciendo: “Has sido elegido” con el link de tu accidente y ruegas que lean el tuyo.

1 comentario:

joseph dijo...

Mi peor accidente no fue mucho. Era allá por 1992, inexperto conductor de motocicleta. Circulaba tranquilamente por el central de tres carriles, cuando al llegar a una rotonda una furgoneta que iba por la derecha cambia bruscamente de intención y gira a la izquierda, cortandome la trayectoria. Frené con fuerza y no llegué a chocar contra el vehiculo, pero de la frenada perdí el equilibrio y me fui al suelo. No me rompí nada, pero me dolía la cadera. Lo peor es que tuve que denunciar ante la policía al tipo de la furgoneta, ya que no sólo se negó a trasladarme al hospital, y a darme sus datos, sino que me amenazó diciendo que no me atreviera a denunciarle. Así que eso fue lo primero que hice nada más salir del hospital. Había que verle al tipo en la comisaría, todo manso, acompañado de...¡su papá! Ja, ja, ja. Los policías me miraban un poco burlones,como diciendo ¿pero éste era el tipo tan bravo? Ja, ja.