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domingo, mayo 07, 2023

Los gemidos de Pavlov.

Se dice que somos animales de costumbre. Y que en 21 días puedes crear un nuevo hábito. Nosotros necesitamos apenas uno, quizá dos, para reforzarlo. Despertarnos con la alarma, encontrarnos en la cocina y darnos los buenos días mientras uno sacaba los ingredientes para preparar el desayuno y el otro buscaba en su celular la banda sonora de la mañana, para luego, juntos, entre baile, risas, miradas cómplices y cáscara de manzana preparábamos la primera comida del día, la favorita de ambos. Luego el "niño" (con más canas y experiencias vividas) llegaba y se unía. Y así los tres compartíamos conversaciones variopintas. Siempre con risas, siempre con buena vibra.

En el tercer día (o noche, más bien), gracias a un inmovilizador e incómodo dolor de cuello, se agregó un nuevo hábito a la rutina: dormir juntos. Tu cama era más grande, la mía improvisada y pequeña. La conexión fue inmediata. Ambos estábamos (estamos) rotos y, sin darnos cuenta, al abrirnos y acercarnos en nuestra vulnerabilidad nos estábamos curando. Historias similares de fracasos, que si los vemos bien, no lo son. O debemos sacarles ese estigma que la sociedad y crianza nos han impuesto. Son decisiones necesarias que debemos tomar para seguir caminando en este sendero llamado vida. Sendero que siempre puedes modificar porque, como bien dice la frase: "caminante no hay camino, se hace camino al andar". Son aprendizajes que nos vuelven más fuertes y más sabios. Más humanos, reales y auténticos. Nos enseñaron que los fracasos son malos pero estábamos justamente en un taller donde teníamos que fracasar y disfrutar de ese estado. De esa vulnerabilidad. Sin miedo. Ay, el universo es tan lindo cuando te encaja las cosas en el momento justo.

Destendimos juntos la cama. Me acosté yo, te acostaste tú. Nos arropamos. El frío (¿sólo el frío?) hizo que nuestros cuerpos se acercaran para prodigarse calor (¿sólo calor?) y así, sin más, encajamos. Mi brazo por encima de tu pecho. Tu mano acariciando mi brazo. Mis dedos se perdían en tu cabello. Nuestras piernas se entrelazaron. Sentíamos nuestras respiraciones. Podía escuchar el latir de tu corazón. Intentamos quedarnos dormidos pero no pudimos. Cambiábamos de posición cual bailarines de contact. Siempre tocándonos. Con mucho cariño, con mucho respeto. Cuidándonos.

Así pasaron los minutos, muchos, muchos minutos, sin poder dormir. Lo sentíamos. Nos sentíamos. Queríamos acercarnos más. Yo quería besarte. Sabía que tú también. La respiración nos delataba. Pero ninguno decía nada. El temor se colaba entre los espacios que dejaban nuestras curvas. La incertidumbre se hizo presente. Pero la honestidad brotó de mi boca al susurrarte: "Es obvio que queremos besarnos". Escucharte decir "sí" me hizo sonreír y aunque estábamos en penumbras creo que te diste cuenta. "Pero tengo miedo que esto cambie esta linda dinámica que estamos creando", te dije. Y tú también temías lo mismo. Porque sabemos que hay momentos en la vida en los cuales das un paso y no hay marcha atrás. Y estábamos a punto de tomar uno. Se dieron un par más de intercambios verbales, confesiones y anhelos y nuestros labios se acercaron lentamente. Nuestras lenguas dejaron de producir vocablos para transformarse en otro tipo de sonidos. Ay, el universo es tan lindo cuando te encaja las personas en el momento justo.

Despertar al día siguiente, juntos y sonriendo fue el primer indicio de que la dinámica no iba a cambiar. Pero resulta que sí lo hizo. Cambió, para mejor. Descubrimos que compartíamos las mismas rutinas, como ser madrugadores, el gusto por retozar un rato antes de levantarnos, el ser metódicos para tender la cama, meditar. Nuestros movimientos estaban tan sincronizados que parecían ensayados. Si yo entraba al baño tú doblabas la ropa. Si tú te cepillabas los dientes yo llenaba los termos con agua. En ocasiones nos adelantábamos al pensamiento del otro. Si yo pensaba en el abrigo tú ya los tenías listos para elegir. Si tú buscabas tu morral yo ya lo tenía en la mano. Y así la dinámica se enriqueció.

Cuatro días se convirtieron en ocho. Y ocho se transformaron en diez. Días para conocernos, noches para explorarnos. Nos hicimos bien. Fuimos terapia. Confirmamos que la esperanza no debe perderse y que aunque podemos extraviarnos y ver nublado el camino debemos seguir caminando, confiando en que esa neblina se va a disipar en cualquier momento. En que volveremos a ver con claridad. Confiar en la incertidumbre. Aprender a aceptar, a soltar. Disfrutar el momento. Estamos aquí y ahora. Fueron diez días en que crecimos (y también nos hicimos chiquitos), reímos, lloramos, sentimos. Vivimos. ¡Estamos vivos!

Gracias es lo Mínimo que puedo decirte. ¿Y desearte? Bueno, eso lo dejaremos en suspenso... Sabes lo que te quiero decir, ¿no?

miércoles, febrero 22, 2023

Curándome

Resulta que no apesto. Y mis piernas tampoco pesan. Se me ve linda despeinada. Uno de mis mayores atractivos es mi gran sonrisa. Sin darme cuenta, poco a poco, lo fui olvidando. Me fui olvidando.

"Bonita".

Me gustan mis brazos, mis estrías. La camiseta naranja que ya tiene un huequito. Los zapatos con los pasadores sucios. Sin darme cuenta, poco a poco, dejé de creer. De creerme.

"Mi diosa".

Me gusta tener sexo. Tocar y que me toquen. Besar y que me besen. Toda. Todo. Morder, halar el cabello, clavar las uñas. Dejarme llevar por la música. Jugar con manjar o leche condensada. Beber, beberte, bebernos. Sin darme cuenta, poco a poco, fui cediendo. Me fui cediendo.

"Me gusta saborearte".

Me gusta hablar, conectarme. Me gusta que me escuchen. Escuchar. Empatía. Sentir algo que, quizá, en este plano no se pueda explicar. Sentir que pertenezco a algo más. Algo más grande. Algo infinito. Superior. 11y11.

"Tú y yo seremos eternas".

Aprendí que puedo amar y ser amada como siempre quise. Aprendí a no resignarme. Aprendí que lo que quiero es real y es posible. Aprendí a pedir lo que quiero. A poner límites.

"Te encontré. No te vuelvas a perder".

Recordé que me gusta dedicar y que me dediquen canciones (77 en el momento en que escribo esto) y hacer cursilerías. Aprendí a inventar monólogos y hablarle al público. Volví a jugar ajedrez (guárdalo por ahora, porque todavía tienes que ganarme) y a bailar en público aunque no haya música sonando. Porque el ritmo está dentro de mí.

"¡Qué dice Luchita!"

Y así estoy, hallándome, descubriéndome, definiéndome, curándome, amándome. Ahora es momento de volver a mí. A sanar mi tierra para volver a sembrar. Para germinar, florecer, cuidar, mantener y valorar. Algo sano, algo mutuo. Construir. Trabajar.

Hoy me dejaste en el aeropuerto. Me voy. Pero, tal como dijiste, te quedas con el mandala y la camiseta con una condición: que regrese. Así que este no es un adiós.


Tú, y sin ti yo no. Tú, y sin ti ya no. 

Florecer mirándote a los ojos, perfección. 

Yo quisiera que me quisieras por ser yo, solo yo, la mejor. 

Y entre toda esta gente nos fuimos a encontrar parecíamos predestinados para así bailar. 

Tú has llegado a encender cada parte de mi alma cada espacio de mi ser. 

Me metí en tu mente y tú en la mía yo soy tu demente y tú mi manía. 

Era tu historia se cruzó con la mía tanta gente, tanta gente ahí fuera y coincidir aquel día. 

Quiero darte un beso perder contigo mi tiempo guardar tus secretos cuidar tus momentos. 

Y solo mírame con esos ojito' lindo' que con eso yo estoy bien hoy he vuelto a nacer. 

Madre mía, ¿Cómo se hace para tanta conexión? 

Sé que tú me miras a los ojos y es algo único sé que yo siempre quiero más. 

Esta misma historia continua solo cambia el escenario en la escena del amor. 

Y lo que opinen los demás está de más quien detiene palomas al vuelo. 

Y ahora que estás aquí, aquí, aquí quiero hacerte pasar un buen rato, el mejor de los ratos. 

Y si me voy a perder quiero perderme contigo. 

No me importa si eres hombre o si eres mujer yo te veo como un ser de luz de cabeza a los pies. 

No sé qué me hiciste pero vivo diferente. 

¡Ay! No me llames loca por quererte así. 

Porque me hizo sentir que gané la lotería antes de ella no sabía que alguien podía amarme así. 

Y yo no sé si te tengo y aún no te he perdido si esto será eterno. 

Ay, quiero ver tu perversión hasta dónde llegas, hasta dónde me has llevado. 

Y donde quiera que vaya yo te llevo conmigo. 

Who can say if I've been changed for the better but because I knew you I have been changed for good.



lunes, septiembre 12, 2022

Derecha.

Se conocieron deslizando a la derecha. Ambos tenían la sensación de conocerse desde antes, aunque no sabían de dónde. Lo más seguro es que se hayan visto en algún lugar y no lo recuerdan. Pero sus rostros eran familiares. ¿En otras vidas? ¿Universos alternos?

Ella no busca amor. ¿Él? Ella no lo sabe. Cuando le preguntó él respondió: "lo mismo". No busca amor entonces, ella pensó para sí. Pero al decir "lo mismo" no se sabe qué mismo busca. Quizá no busca nada específico, susurró una pequeña vocecita en su cabeza. Que se dé lo que se tenga que dar, sentenció la misma voz. Y él estuvo de acuerdo.

Es a esa voz a la que le gusta jugar, contigo, que me estás leyendo, conmigo, quien está escribiendo, con él, quien me está inspirando. Aquel juego de seducción tan fácil de jugar, de seguir las reglas. Pero primero, establezcamos las reglas: 

Lo primero es que sea soltero

Con cerebro sería el dos

Que esté bueno va de tercero

Y de paso que tenga buen humor

Ahora esa vocecita sugestivamente propone: "Tocará pasar al siguiente punto en la historia. Tú y yo en el mismo lugar. Piénsalo..." ¿Ya estamos en ese punto? Se preguntaron ambos. "Una cerveza cada uno. Una mesa. Quizá música de fondo", acotó la voz.

Y por ahora hasta aquí llega este escrito. Estamos en apenas el piloto. Quizá ni pasemos de este primer capítulo.

Que se dé lo que se tenga que dar.



martes, enero 11, 2022

Volando

- Sabés que pasa luego de una reunión en la que te vea no? 

- Lo sé. Pero me haré la cojuda. 

- Jajajaja

Me imagino tu risa, ya que sólo puedo leerla. ¿Será sonora? O quizá más cortica. Me imagino soltando juntos una buena carcajada. El humor es algo tan importante para mí. ¿Te pondrás rojo como yo?

Me imagino acariciando tu cabello. ¿Será suave? ¿Se perderán mis dedos entre ellos? Será que, quizá, ¿pueda halarlo un poco? Ya sabes por dónde va la cosa... Todo sea por verte disfrutar.

Me imagino tus manos. ¿Su tacto será firme y delicado? ¿Estrujan? ¿Amasan? ¿Encajarán con las mías? ¿Son de las que se deslizan suavemente sólo con las puntas? ¿O de las que aprietan con ganas de poseer? Rózame cuando nadie vea. Veamos si me erizas...

La imaginación es una herramienta muy poderosa. Una fantástica, necesaria y deliciosa forma de acercarnos.

¿Te gusta poner música? ¿Algún incienso o velas? Dijiste que podía regarme el vino para que tú lo bebieras de mi cuerpo. ¿Qué otros manjares me colocarías encima? Bébeme. Cómeme entera. Hagamos un bacanal.

Y podría seguir detallando aquí lo que mi querida, sucia y pervertida mente se imagina, pero no lo haré. Prefiero dejarte con las ganas. Con esas mismas ganas que nos tenemos.

Con esas mismas ganas que, espero, algún día nos quitemos...

lunes, mayo 17, 2021

It's a girl

Alex está acostado en la camilla del quirófano, desnudo y cubierto por una sábana. Su expresión es de nervios. Sus ojos no dejan de ver todo lo que sucede a su alrededor. Ve los equipos médicos para monitorear sus signos vitales, la lámpara de luz y al personal que se encuentra preparando todo para la cirugía.

El médico, un hombre de 40 años, se acerca a Alex.


—¿Cómo te sientes?

—Ner… nerviosa —respondió con voz entrecortada.

—Lo sé. Es normal. ¿Estás segura de querer seguir?

—Sí… Sí, lo estoy —tragó saliva— ¿Todo va a salir bien, doc?

—Claro que sí. Respira profundo y empieza a contar hacia atrás desde 10. Cuando despiertes, verás en el espejo a la mujer que tienes dentro de ti. Confía, Alexandra.


Alexandra sonríe y empieza a contar en su mente: 10… 9… 8… 7… La anestesia empieza a hacer efecto… 6… 5… 4… Cierra sus ojos… 3… 2… 1… Queda profundamente dormida…

Afuera en la sala de espera está Beatriz sentada, sosteniendo entre sus manos un peluche en forma de oso. Está nerviosa y mira constantemente el reloj de pared encima de la recepción. A su lado están su cartera y una bolsa de papel de regalo. Beatriz mira hacia arriba y murmura algo, como una plegaria. Baja la mirada al oso y lo aprieta. Vemos que es un peluche gastado por su uso, con una camisetita azul que dice: “It’s a boy”. Beatriz derrama unas lágrimas, aspira profundamente, y mete la mano en la funda de regalo para sacar un peluche, nuevo, en forma de oso con una camisetita rosada que dice: “It’s a girl”. Pone sobre su regazo un oso al lado del otro, los mira, y esboza una sonrisa nerviosa, mientras se seca las lágrimas.

martes, noviembre 11, 2014

La incongruencia.

La cabeza, el corazón, la vagina. No siempre se ponen de acuerdo. A veces parezco hombre, un par de días al mes me pongo demasiado mujer. Muchas veces no me comprendo. Parece que con el tiempo me he puesto muy exigente y no me atrae cualquiera. O como bien me dijo una amiga: "no hay huevo que te calce". Así de linda es ella. Pero luego leo a Walter Riso y resulta que no debo conformarme con cualquier pendejo. Y así ando, deseando un macho que me calce (no sólo el huevo debe hacerlo). ¿Y qué macho quiero? Chuta, ya he escrito algunos posts al respecto. ¿Dónde está el susodicho? Si lo conocen, no sean mal dato, presenten.

Sí. Estoy feliz soltera. Y prefiero seguir soltera a juntarme con alguien que no me complemente. Bien dice el dicho, "más vale solo que mal acompañado". Sin embargo confieso que ando con ganas de enamorarme. De pensarlo y sonreír. Que me digan "te quiero". Planificar cosas juntos. Admirarnos, apoyarnos. Tener esas largas conversaciones, donde se hable de todo un poco. Conocernos. Mandarnos a la mierda, disculparnos. Tener un amigo, amante, enamorado.

Damas y caballeros, público presente, estoy con la regla, se viene un arrebato de estrógeno.

El asunto aquí es que una está tranquila, esperando a que en algún momento aparezca el susodicho. Pero está también la carne, las ganas, el deseo, la quesura, mijita, la quesura. Uno tiene necesidades... Eso sonó como hombre. Pero dejémonos de comentarios machistas. Tanto hombres como mujeres tenemos las mismas necesidades sexuales. Y sí, me gusta el sexo. No se hagan, chicas, a todas. Entonces una se pone a veces más arrecha de lo normal, y zas, busca defogar. ¿Y después? Cada uno por su camino. A la larga eso ya cansa. Como acabo de decirle a un pana: "no quiero tirar y ya, quiero tirar con feeling". El vernos a los ojos y sentir que hay una conexión que vas más allá de la parte física. Porque el cuerpo se va. Uno llega al clímax, y esa sensación orgásmica se desvanece de a poco. Pero si hay algo más, eso queda.

Ay, bendita regla...

Claro, una aquí está rica, entonces el hombre te ve y te quiere entrar. Y no niego que me gusta sentirme deseada. Me encanta. Pero quiero más que un simple "cuerpeo" (como lo clasifica otra amiga). Es fácil agarrar, acostarse con alguien, y ya. Salen esas propuestas. También sale por ahí uno que otro que quiere algo serio. Pero no cuadran. Y los despacho (por eso mi amiga me chantó lo del huevo. Yo, la exigente). Por otro lado puede que algunos no se atrevan a intentar algo serio conmigo porque saben que aspiro alto (ahí mi amiga y Walter Riso no están de acuerdo) Además, hablo de sexo sin ningún tapujo, soy machona, zángana, jodona, descomplicada, y digo las cosas de frente, sin tanto drama. Así que sé que todo esto hace que puedan verme como alguien con quien pueden intentar un vacile y ya.

¿Y yo? ¿Qué quiero? Quiero alguien con quien planificar un futuro. Viajar. Ir al teatro, al cine. Salir con amigos en común. O simplemente quedarnos en casa, viendo una película, escuchando música, comiendo. O simplemente cada uno por su lado, en su patín. Extrañarnos. Corregirnos. Que se cabree con mi necedad. Pero que me tenga paciencia, por favor. Que sepa mis antojos, y que soy maricona para el dolor de estómago. Que me encantan los niños, pero me irritan los malcriados y peor si hacen berrinches. Que soy amante del chocolate, los viajes por carretera, tragona, irritante, desvergonzada. Me gustan los deportes de aventura, soy engreída, a veces inoportuna, e impulsiva.

Entonces así me encuentro, buscando, esperando, deseando, sin encontrar. Encontrarme, encontrarnos. En algún momento nos encontraremos. Sigo creyendo.

jueves, septiembre 05, 2013

¿Homosexualidad? La acepto, mientras no la veo.

El otro día estaba conversando con unas personas y saltó el tema de la homosexualidad. Uno de ellos, con toda la seguridad del mundo, sentenció:

"Yo no tengo ningún problema con ellos. Si quieren andar juntos, está bien. Pero no es correcto que anden demostrando afecto en público. El otro día vi en una esquina a dos chicas besándose. Ya eso no deben hacer. No se ve bien. Y tampoco creo que deban permitirles adoptar niños. Va a crecer un niño desviado. No va a saber quién es el papá y quién es la mamá. O no va a entender por qué tiene dos papás o dos mamás".

Dijo tantas cosas con las que no estoy de acuerdo, que no supe por dónde empezar a debatir. Y así como él, deben haber muchas personas que piensan igual. Que toleren la homosexualidad mientras no la vean. "Living is easy with eyes closed". 

Tolerancia:
2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

¿Tolerancia? Eso no lo considero tolerancia. 

Eso es discriminación.

Entonces me viene la pregunta: ¿la homosexualidad va contra natura? Porque biológicamente el pene y la vagina están diseñados para encajar. Pero a la hora del sexo, se vale todo. Y ni hablar del amor. Si hay sexo sin penetración, y un sinfín de manifestaciones de amor, ¿por qué señalar a una pareja del mismo sexo?

Pero claro, el porno lésbico te enciende, ¿verdad?

Y a la hora de criar hijos, ¿cuál es el argumento que considera que dos hombres o dos mujeres no pueden educar a un niño con buenos valores, o principios? ¿Porque son homosexuales? El amor, el respeto, la comprensión, el perdón, la felicidad, el agradecer, la superación, el querer ser mejor, son innatas del ser humano. Ya sea hombre, mujer. Hetero, homo, bi, les, trans, y tantas definiciones. Todos somos capaces de amar, de ser felices, de enseñar, de aprender. ¿Una pareja del mismo sexo puede criar a un hijo con buenos valores? ¡Por supuesto!

Abre los ojos. El amor no se limita. El amor da, y recibe. El amor no se puede definir así y ya. Lo que es amor para mí, no será amor para el otro. Y si dos personas se encuentran, y nace algo entre ellos, algo que vale la alegría, algo por lo que valga la pena luchar, un sentimiento que crece y saca lo mejor de ellos, ¿quiénes somos nosotros para señalarlos y decirles que están mal?


martes, marzo 26, 2013

Tú, en serio, me desatas.


Hay una pequeña pervertida que habita en mí, la cual despiertas con esa mirada obscena, que me desnuda en público. Esos dedos lascivos, divirtiéndose hurgando en mi interior. Aquella lengua hirviente, que me escarmienta, entre dientes, en cada beso. Te ofreces cual banquete. ¡Por la puta! Todo tú eres un deleite. 

Liberas esa bestia indomable con cada nalgada. Mmmm... esa palma salvaje me deja roja, azorada, deseando más. Más dolor, más placer. Mi trasero queda latiendo, y disfruto cada palpitar, y como la mínima brisa me hace erizar. 

Muérdeme, déjame tu marca. Así puedo sentirte días después, cuando me acaricio y dibujo el contorno de tus dientes en mi piel. Soy tuya. Eres mío. Me haces tuya. Te hago mío. Nos poseemos en cada encuentro.

Luego, me agarras del cabello, y tiras hacia arriba, (benditos hincones en mi cuero cabelludo), para introducirme tu lengua hasta lo más profundo de mi boca. Tomándome toda, como si fuera a acabarse el mundo en ese momento.

Y me haces explotar. Una, dos, tres, diez. Hasta perder la cuenta. Orgasmos que llegan en oleadas. Me convierto en mar. Fluyendo de placer. Corriéndome. Recorriéndome. Llegando al punto máximo en donde no distingo la realidad de la ficción. Donde convulsiono, y se nubla mi razón. Acabas mi mundo, me destruyes, y me reconstruyo. Muero, para volver a nacer. Así, adolorida, extasiada, sin poder moverme, yazco a tu lado. Viéndote viéndome. Deleitándote. Sonriendo. Poseyéndome con solo tu mirada. 

Cierro mis ojos, no puedo más. Caigo en un letargo. Y dormito, arropada con tu olor.

jueves, mayo 17, 2012

La colcha.


6/03/2005






El frío la despertó cuando el farol de la calle ya no escurría su ténue luz por la ventana. La habitación se encontraba a oscuras así que tuvo que tantear para encender la lamparita de su mesita de noche. El reloj marcaba las 3:47am.


Se incorporó lentamente y deslizó las piernas por el borde de la cama. El piso se encontraba helado por lo cual se colocó las zapatillas. Nada más que un minúsculo calzoncito celeste y una camiseta descolorida de tanto lavarse cubrían su cuerpo. El frío ya había trabajado con su cuerpo, erizando sus vellos y brotando sus pezones.


Llegó hasta el clóset y empezó a buscar una colcha que la abrigara más, la sábana no bastaba. Hurgó por un momento pero no encontró ninguna hasta que recordó que no había ido a recoger la ropa de la lavandería. Abrió un cajón, sacó un calentador y se lo puso.


Salió de la habitación, caminó por el pasillo hasta la tercera puerta de la izquierda y la abrió lentamente. La cerró detrás de sí y se metió a la cama. Esta se encontraba mucho más confortable, debido a la colcha y a la nueva compañía que tenía.


Se acomodó muy cerca de su amigo y pasó su mano por su rostro. Bajó lentamente por el pecho hasta llegar al estómago, jugó momentáneamente en esa zona hasta llegar a la entrepierna. El miembro de su amigo empezaba a despertarse de a poquito y ella al darse cuenta de esto se deslizó por debajo de la colcha y empezó a besarlo. Al hacer esto no sólo terminó de erectarse sino que su amigo se despertó.


- Hola... no puedo dormir, tengo mucho frío - fue lo único que dijo antes de volver a meterse el miembro entero en su boca.


Lo saboreaba delicadamente, como un helado de su sabor favorito. Y le gustaba, a ella, a él, a los dos. El calor crecía debajo de la colcha junto a los gemidos de placer del dichoso amigo. Quiso devolverle el placer y cuando acercó su mano a los senos de su amiga ella la rechazo. Se trepó encima de él, a horcajadas, le agarró los brazos y los llevó hacia atrás. Se sacó la camiseta y con la misma le amarró las muñecas.


Esa imagen la excitó tanto que ya se encontraba completamente húmeda. Deslizó su mano hasta sus caderas y se quitó las únicas prendas que los separaban. Luego agarró el miembro y lo introdujo en su vagina. La sensación fue deliciosa y la locura no se hizo esperar. Empezó a moverse adelante y atrás, volviendo loco a su amigo. Su cadera se balanceaba como un péndulo, pero a un ritmo mucho más rápido. Cambiaba los movimientos verticales por los horizontales, ahora subía y bajaba incesantemente, apretando sus piernas para ejercer más presión.


El orgasmo se sentía venir, su amigo no soportaba más. Amarrado, sin poder hacer nada más que recibir placer. Ella seguía, subiendo las revoluciones, embistiendo alocadamente. Iban llegando poco a poco al clímax, al punto máximo del placer, donde iban a estallar de gozo. Donde estallaron de gozo, él, ella, los dos.


Ella sintió los espasmos recorrer su cuerpo, él ahogó un gemido de placer. Ella se sentó a lado de su pareja, se dio media vuelta y se perdió en la oscuridad. Prendió la luz del baño y buscó en el clóset una colcha. Se la colocó bajo el brazo, le dijo "buenas noches" a su amigo y volvió a su cuarto, mucho más caliente de lo que esperaba regresar.

lunes, marzo 26, 2012

¿Aló?

 3/23/2005 


Luego de sentarse cómodamente en la cama, apoyando su espalda contra el respaldar de la misma, cogió el teléfono de la mesita de noche y marcó su número. 


- ¿Aló? 
- Hola mi amor, ¿cómo estás? 
- Aquí mi vida... extrañándote como no tienes idea... 
- ¿En serio? y ¿qué estabas haciendo? 
- A punto de meterme al baño, me iba a dar una ducha rápida antes de dormir. 
- Oh, qué pena... Y yo que te quería contar algo interesante. 
- Pero dime, ¿qué cosa? 
- Que hoy soñé contigo. Estábamos en una playa, sólo nosotros, acostados en la arena y tu me estabas desabrochando la parte superior de mi bikini. 
- ¿En serio? y ¿qué más estaba haciendo? 
- Luego dibujabas en mi cuerpo un caminito, bajando lentamente hasta mi entrepierna, la cual ya estaba empezando a humedecerse. Tus dedos me mortificaban con sus caricias y luego hundiste, lentamente, uno de ellos hacia el interior de mi vagina. 
- Mmm... ya lo puedo imaginar... y tu querido amiguito ya se despertó acá abajo. Te manda saludos. Y sigue... ¿qué más pasó? 
- Espera que tengo una llamada en espera...

lunes, diciembre 19, 2011

Gotas de placer

Sus cuerpos agotados decidieron descansar en el dulce frío que brindaba el piso. Uno a lado del otro, cabeza con cabeza. Ella miraba el techo. Él la veía (ella de reojo sentía sus ojos posándose en su rostro). La conversación no tenía un rumbo definido, saltaban de un tema a otro, -como mis dedos en tu espalda dibujando líneas al azar-.


- No sé cómo vayas a tomar esto. Estoy en una disyuntiva: no sé si me caes muy bien o me gustas.


Entre señales confusas, risas, preguntas (¿crees que seguiría aquí?), y definir que el beso es el primer filtro, él se acercó a sus labios. Suaves y carnosos, tal como le gustan a ella. Un dulce y jugoso jugueteo empezó a darse en sus bocas. Y más abajo, entre sus piernas, una pequeña tempestad se desataba.


Poco a poco sus manos empezaron a recorrer su espalda, era una nueva geografía a su tacto, tenía que explorarla. A ella le gusta acariciar. Sentir con la yema la piel de su amante. Con sus párpados cerrados ver a través de los dedos, sutil y cadencioso, llevando el ritmo que le marca el placer del momento. Disfruta sintiendo, respirando, ahogando, percibiendo, dejándose llevar.


Luego de pasar el primer filtro, sus ansias de saborear nueva carne los arrastró a su habitación. Ahí la terminó de desvestir y fundieron sus cuerpos, formando una simbiosis de beneficio mutuo. Él le iba a dar goce, ella estaba dispuesta a ofrecer sus placeres.


Su cuello sabía a sudor, su cabello olía a sol, sus bocas sonaban a sexo. Un armonioso vaivén de caderas la iba elevando poco a poco a ese mundo donde todos somos iguales: animales salvajes hechos de instinto primario.


A él le gustaba verla mientras la penetraba, acariciando su rostro mientras le quitaba el cabello que entorpecía su visión. Ella sonreía al tacto mientras disfrutaba sus embistes. La salinidad empezó a destilar de sus cuerpos, tibias gotas de éxtasis carnal se deslizaban en sus curvas, empapándolos, sofocándolos.


Entrelazaron sus manos, ella saboreó su verga, él marcó su espalda a punta de besos, ella reía, él la disfrutaba, ellos gozaron. Y así cada uno llegó a la cima (ella primero, él en su boca), aquella dulce agonía, esa sutil y breve muerte, en donde te abandonas y el mundo se detiene mientras cierras los ojos y abres la boca, dejándote caer, soltándolo todo, olvidándote del ayer, del mañana. Hoy, ahora, ese preciso instante. Eso es un orgasmo.



miércoles, agosto 31, 2011

Coco

Dame un beso con sabor a coco. 
Déjame en los labios la salinidad de tu lengua. 
Méceme en tus brazos al vaivén de las olas. 
Hazme ver la luna llena en la playa penetrándome hasta el éxtasis.

jueves, mayo 26, 2011

Nacer para morir

Veo el deseo nacer en la punta de tu lengua, deslizándose por la comisura de tu boca. Recorriéndote en un sendero marcado por el placer.

Dibuja una silueta en tu cuello, haciéndote sonreír. Se esconde detrás de tu cabello y se proyecta a través de tu espalda.

Te gusta. Te excita.

Baja por tu columna como escalones de goce, vértebra por vértebra. Acaricia tu cintura y retorna al centro del mundo: tu ombligo. El tiempo se vuelve eterno.

Te quedas callada. Suspiras.

Ahora la veo subir. Escalando con gran habilidad dos picos coronados de una deliciosa recompensa. Se deleita, los devora.

No cierres los ojos. Quiero verte viéndole.

Una vez complacida, vuelve a descender, buscando una fuente para saciar su sed.
Ya sabes cuál es el destino final, ¿verdad? Sé que lo estás ansiando.

Gime. Quiero escucharte llegar.

Y así el placer muere en una explosión jugosa de sensaciones. Acurrucándose en la punta de tu clítoris.

Ahora sí. Cierra los ojos.

sábado, febrero 12, 2011

Quieta... quieta...

Todavía tiene el sabor de sus labios impregnado en su piel. Esa voz suave susurrando aquellas palabras que la volvían loca: "Quieta... quieta", mientras ella fingía no querer sentirlo en su interior. La agarró de las muñecas, siguiéndole el juego. Ella trataba de zafarse y él apretaba más. Dolía, de placer, de goce.

Se mordía los labios.

Aquel vaivén de caderas la mecía, entre el mundo físico y el astral. Entre lo real y lo intangible. Entre la razón y la locura. Ella se dejaba llevar, cual hoja arrancada de un árbol, danzando con el viento de la noche.

Cerraba los ojos para sentirlo mejor.

La puso contra la pared, ella obedeció, para ser penetrada desde atrás. Arqueó su espalda y sintió el agarre de su melena. Con firmeza, sin estropearla.
No iba a aguantar mucho tiempo más. 
Luego sus manos bajaron a sus senos, estrujándolos, deleitándose con sus pezones, pellizcándolos. Sus piernas empezaban a temblar.
El orgasmo estaba cerca. 
Aquellos ágiles dedos siguieron deslizándose por su vientre, rozando su cintura para detenerse en sus caderas, y posicionarse de ellas. Se asió con fuerza y empezó a empujar.
Ella ahogaba los gritos de placer.
"Duro, más duro..." pensaba.
Como si pudiera leerle la mente, él aceleró el ritmo, llevándola hasta lo más alto de la cima, y allá arriba, llegó y gritó de absoluto placer. Sublime y deliciosa contracción muscular. Espasmos involuntarios. Rodillas temblorosas.
No pudo mantenerse más de pie y se dejó caer en sus brazos. Chorreando sudor. Relamiéndose.

"Quieta... quieta..." - jamás, jamás podrá quedarse quieta con aquella bestia sedienta de carne a su lado.

miércoles, enero 12, 2011

Gotas salinas


Amo sentir el sudor chorreando por mi cuerpo. Deslizándose en cada curva, por cada recoveco. Algunas veces, se hunden en ciertas zonas y me hace cosquillas.

Puedo sentir el latido de mi corazón en todo el cuerpo, bombeando fuerte y duro. Bum, bum, BUM.

El enrojecimiento de mis mejillas es notorio, la dilatación de mis pupilas connotan una gran satisfacción.

El dolor que produce el placer es simplemente delicioso. Esa sensación de saciedad y alegría. Suspirar de cansancio. Tratar de incorporarte y no poder hacerlo tan fácilmente. Sentir los espasmos de tus músculos. Y quedarte ahí, inerte, hasta que tu respiración poco a poco se normalice. Y sonreír. De goce.

Amo hacer ejercicio ;o)

domingo, diciembre 05, 2010

Calle 13: conciertazo

Uno de mis nuevos artistas favoritos es Calle 13. Pude asistir este finde a un concierto que ofreció en Quito y he quedado extasiada. No solo por su energía y entrega al público, sino porque detrás de esa facha de rebelde, tatuado, grosero, la tira y lo hace muy bien. Es alguien inteligente, que lee, que está al tanto de todo lo que sucede. Que está en contra de muchas cosas y las critica con mucha creatividad. Los políticos corruptos, los cánones de belleza, el racismo, el machismo, el abuso, la inmigración, el vender tu dignidad, el dejar de ser tú mismo para agradar al resto. El man se la juega y se va en contra de lo establecido. ¿Lo mejor? La gente lo apoya.

Sé que hay muchas personas que no les gusta, creen que es un reggaetonero más, piensan que todas sus canciones son como "Atrévete". No lo son. Hay muchas canciones grandiosas. Escuchen la letra, descubran lo que hay detrás de él, su mensaje. Si aún así no les gusta, ningún problema. Todos tenemos diferente forma de pensar y el secreto es respetarnos. Es facilito respetar a alguien que piensa igual que tú, el truco es hacer lo mismo con alguien que no lo hace.

Unas cuantas frases que rescato de su concierto. No son exactas como él las dijo, pero el mensaje sí. Valen la pena.

- No lean un solo diario, lean todos los diarios. No vean solo un noticiero, vean todos los noticieros. Y por último, USEN EL FUCKIN' INTERNET.

- Mujeres, no se dejen faltar el respeto por ningún hijo de puta. Háganse valer.

- (mientras animaba al público a corear "Vamo' a portarnos mal") Digan "uuoo oo oooo" pero ese último "oooo" como si se estuvieran viniendo. Para los chamaquitos, pídanle a sus padres que les explique qué es venirse. Y a esos padres, si son buenos padres, les van a decir la verdad sin andarse inventando historias cojudas. La sexualidad es un tema que debe hablarse con franqueza y sin tapujos.

Simplemente grandioso. Un conciertazo. Se pasó.

domingo, octubre 10, 2010

Bajo una túnica

Procedamus in pace
In nomine Christi, Amen.

- ¿Cómo te llamas?

- ¿Para qué quieres saberlo?
- Me pareces interesante.
- ¿Cómo te llamas tú?

Cum angelis et pueris,
fideles inveniamur

Attollite portas, principes, vestras
et elevamini, portae aeternales
et introibit rex gloriae
Qius est iste Rex glorie?

Sade dit moi
Sade donne moi

Se iba, pero siempre regresaba. Era como si tuviera un imán que lo atraía inexplicablemente de vuelta a sus brazos, al roce de sus dedos. Él estaba trabajando, ella estaba disfrutando.

Procedamus in pace
In nomine Christi, Amen

Sade dit moi
qu'est ce que tu vas chercher ?
le bien par le mal
la vertu par le vice
Sade dit moi pourquoi l' 'evangile du mal ?
quelle est ta religion ou` sont tes fide`les ?
Si tu es contre Dieu, tu es contre l'homme

- ¿Qué le hiciste? Está preguntando por ti.

Sade es-tu diabolique ou divin?

¿Qué pasó al final? Lo despachó. Porque en el fondo, no está interesada. Entonces, ¿para qué perder el tiempo?

Sade dit moi
Hosanna

Sade donne moi
Hosanna

Sade dit moi
Hosanna

Sade donne moi
Hosanna

In nomine Christi, Amen

lunes, agosto 16, 2010

Amante: detente a recorrer mi cuerpo

Nota al lector: Si quieres sumergirte más en este post, te recomiendo escuchar esta canción mientras me lees...

Saborea mis tobillos.

Porque las mujeres somos más que un par de tetas y un hueco allá abajo. Y disculpen la crudeza, pero muchos hombres nos consideran así. ¿Quieren ser buenos amantes? ¿Quieren quedar impregnados en la memoria de una mujer? No es algo tan difícil caballeros. Es paciencia, práctica, comunicación, entrega. Es aventurarse en las curvas femeninas y buscar esos lugares olvidados. Porque creen que con tener un miembro grande y penetrarla como bestia salvaje es suficiente.

No, no, no.

Es acariciarle el rostro, como si quisieras aprendértelo de memoria.

Tocar su cabello, acomodarlo, despeinarlo, jugar con él.

Darle suave, embestirla como loco, meterle solo la puntita pa que se quede con ganas. Es variar señores. Ritmo, compás. Lento, rápido, suave, brusco. Va-rie-dad.

Besar el cuello, suspirar en la oreja, humedecer los pequeños pelos de la nuca hasta erizarlos.

Recorrer con tus manos todo, lean bien, TODO el cuerpo. La piel es una de las zonas erógenas más fantásticas que tenemos. Muchas terminaciones nerviosas. ¿Ya usaste las manos? Pasemos a la lengua, los dedos de los pies, las pestañas, el cabello. Toca, siente, toma pausas, roza, aprieta, estruja, masajea. Las manos son herramientas de placer, ponlas a trabajar.

Dedícate a descubrir gemidos, a entrecortar la respiración, agitar los latidos de su corazón, a contenerle un grito, ahogarla de placer.

¡Abrázala!

Mírala, a los ojos, mientras la besas, lames su pezón izquierdo (el derecho si quieres, los dos al mismo tiempo, túrnalos) o la tomas por la cintura. No saben la conexión que se genera cuando las miradas se cruzan.

Hazme reir, ríete conmigo. Se liberan endorfinas. Y me gusta reir, se siente más rico. Dos cuerpos desnudos, vulnerables, riéndose, es una imagen alucinante.

¿Dolor y placer? Sólo si ambos quieren. Clava las uñas, muerde ligeramente, un pequeño tirón de cabello. Quién sabe. La podrá excitar más.

Dale el poder, quítaselo, déjate llevar. El sexo muchas veces es una batalla. Y el juego de poder puede resultar muy divertido.

Bé-sa-la. No te canses de besarla. En la boca, sí, pero tus labios pueden depositar besos en muchas otras zonas.

Cunnilingus. ¡Pase usted, póngase cómodo! Deléitese. Saboree. ¿No sabe qué hacer? Pregunte, escúchela, mire cuando cierra los ojos, echa su cabeza para atrás, se aferra a las sábanas. Ahí lo está haciendo bien. No tenga miedo. Es simplemente lamer. Acuérdate del helado que te compraban de chiquito. Al principio te dabas tiempo, estaba bien frío y no se chorreaba, pero pasaban los minutos y caía un poquito por aquí, te apresurabas, se escurría otro poquito por acá, movías la lengua. Al final, era lamerlo rápido para no desperdiciarlo. Un hombre que te haga llegar al orgasmo a punta de sexo oral, eso no se olvida.


Señores, clítoris; clítoris, señores. Este maravilloso punto de placer está en un solo lugar y nada más. Está ahí, ¿no lo ven? ¿Se les perdió? Vamos, Google it damn it! ;o)


¿Y por qué les estoy diciendo todo esto?
La más remota idea. Simplemente surgió. Culparé a la luna, a mis hormonas, a algún amante que tuve, a que comí chocolate, a una foto que vi, un link que me pasaron. No importa. Es información que vale la pena conocer.

Dedícate a darle placer. Y si ella es buena amante, ten por seguro que lo retribuirá ;o)

lunes, julio 19, 2010

Metralleta y los Perros Rabiosos

Una salida improvisada me llevó a un bar con un grupo de amigos. Concierto de blues nos anunció el chico que estaba en la puerta. Nos sentamos cerca del escenario, pedimos los primeros tragos y empezamos a conversar. Pasada la medianoche el grupo subió a la tarima y empezaron a tocar. Tu voz fue lo primero que me atrajo. Grave, sensual, deliciosa. En ese instante, mis ojos se posaron en ti.

En los primeros compaces te saqué el chaleco gris. "Con los dientes" me respondió mi confidente. Tu voz me desnudaba las ganas. El ritmo me hacía imaginar tus manos recorriendo mi cuerpo. Mi imaginación está en decadencia, me estoy dando cuenta. La sutileza de tus movimientos, tu postura, tus manos llevando el ritmo en tu cintura, la forma en que agarrabas el micrófono. Fue un concierto de orgasmos musicales.

Blues. Delicioso blues.

Sin embargo, cuando bajaste del escenario, toda la magia se esfumó. Te vi sentarte, junto a tus amigos, tomando una cerveza entre tus manos, y te convertiste en un hombre más del montón. Me dejaste de interesar.

Sí, me di cuenta que me atrajo tu actitud en el escenario. Ahora eres un simple mortal. Pero me olvidaré de esto. Y preferiré recordar tu faceta de cantante. Ahora cántame en mis recuerdos, me perderé en la vibración de tus cuerdas vocales.

miércoles, julio 14, 2010

20 minutos

- ¿Cómo estuvo tu día?
- Tranquilo, nada del otro mundo. El clima nomás me tiene congelada.

Su conversación comenzaba como la de cualquier pareja de amigos.

- Mira, ya estoy avanzando en el diseño. ¿Te gusta?
- Me encanta.

Pero sus diálogos tenían un mensaje oculto.

- Vamos para acá - y le señaló la parte trasera del estudio.

Ella lo siguió.

Atrás ya no había miradas curiosas. Cerró las persianas para tener más privacidad.

- ¿Me has pensado?
- Por supuesto. Es más, me sorprendió tu llamada.
- ¿Puedo besarte?

No tuvo que mover los labios. Sus ojos respondieron por ella. Él se acercó despacio y plantó un delicado beso que la hizo vibrar desde la boca del estómago. Sus labios eran suaves, la química fue instantánea, el primer roce de sus lenguas generó un calor delicioso que se llevó cualquier rastro de frío almacenado en su cuerpo.

Sin separarse, él posó su mano sobre su cuello y la atrajo hacía sí. Ella se dejó llevar. Había ansiado ese beso desde la primera vez que lo vio. Y sabía a gloria. Ella respondió a las caricias abrazándolo.

- ¿Quieres que vayamos atrás?
Le gustaba esa actitud, de consultarle si quería, si podía. Le daba poder. Y sentía que él sólo buscaba complacerla.
- Ya mismo me tengo que ir. Tendré máximo 5 minutos.

Sus miradas hablaban por ellos, querían devorarse, arrancarse la ropa y agonizar de placer. Ella miró su reloj una vez más, sonrió y asintió. Él la tomó de la mano y la llevó a un pequeño pasillo oculto. La tomó entre sus brazos y volvieron a besarse. Ligeros mordiscos le ponían un toque juguetón al encuentro. Ella deliraba. Sus pelvis se unieron y pudo sentir un gran bulto debajo del jean. "Oh mi Dios" pensó ella.

Una mano recorrió su cintura empezando a subir hasta sus pechos para masajearlos. Ella reprimió un gemido. Luego metió su mano por debajo de la blusa, acomodó el sostén y tuvo los senos a su entera disposición. Dejó de besarla y bajó para deleitarse. Mientras relamía un seno, con su mano masajeaba el otro. Sus pezones ya estaba erectos. Ella suspiraba.

No pudo aguantar más la curiosidad y deslizó su mano para sentir el bulto que antes la impactó. Ahora lo comprobó. Su nuevo amante estaba muy bien dotado. La imaginación se le disparó. Y la pregunta que formuló la hizo pensar que podía leer su mente.

- ¿Quieres verlo? - le susurró mientras desabrochaba el botón y se bajaba el cierre del jean. Sacó un hermoso pene, duro como una roca, imponente, lujurioso. Su mente voló y lo sintió entrando en ella, abriendo camino, engulléndolo entero.

- Maldita sea, me tengo que ir.
Sus ojos la querían retener. Decían claramente "quédate".
- Sorry, no puedo quedarme más. Voy a llegar tarde.

Volvieron a vestirse, guardando las ganas, abrochando las ansias, acomodándose el hambre. Ella se despidió con un suave beso y una sonrisa pícara. Él se quedó ahí, observándola alejarse. Y mientras abría la puerta y cruzaba la calle, caía en cuenta que ese encuentro había sido sólo un abreboca.