jueves, febrero 02, 2012

Tengo un hermano.

Tengo un hermano que sufre del "síndrome del hermano mayor": nunca se equivoca, y siempre tiene la razón.
Tengo un hermano que en el colegio le cayó a trompadas a un compañero mío de curso por burlarse de mí en el recreo.
Tengo un hermano que me salvó la vida, cuando a la edad de 6 años me fui de boca al piso y me rompí la quijada. Estando los dos solos en casa, me amarró una toalla en la cabeza y me llevó de la mano a la clínica.
Tengo un hermano que amenazó a todos sus amigos, prohibiéndoles meterse conmigo.
Tengo un hermano que tuvo "la conversación" con mis enamorados. No sé qué les dijo, pero ninguno jamás me faltó el respeto.
Tengo un hermano que me enseñó a defender lo que creo, aun cuando todo el mundo esté en mi contra.
Tengo un hermano que siempre se ha preocupado porque yo tenga lo mejor.
Tengo un hermano que pidió a mis padres me cambiaran de un colegio, porque dicho colegio tenía un bajo nivel académico y él no quería que yo me graduara allí.
Tengo un hermano que me ha hecho una mujer fuerte, una luchadora.
Tengo un hermano que me dice cosas como: "te quiero", y "voy a apoyarte en lo que decidas hacer con tu vida". 
Tengo un hermano que una noche, entre cervezas, en la cocina de la casa me dijo: "tú eres sangre de mi sangre".
Tengo un hermano que a veces es medio bruto para decir las cosas, pero no por malo, es su forma de expresar su preocupación por mí.
Tengo un hermano que me ha enseñado el valor de pedir disculpas.
Tengo un hermano del cual he aprendido que hay que esforzarse por salir adelante, a pesar de todos los obstáculos que se interpongan en tu camino.
Tengo un hermano que ha cometido errores, y me advierte, para que no los cometa yo.
Tengo un hermano con el cual tengo muchas diferencias, pero son justamente aquellas las que han forjado una relación única e indestructible.
Tengo un hermano del cual puedo decir que estoy orgullosa, y me honra decir: "él es mi hermano".


Te quiero Daniel.

lunes, enero 16, 2012

Pedaleando por las huecas: Aquí está Corozo.


Nombre: Aquí está Corozo.
Dirección: Pedro Carbo #109 y Roca.
Tipo de Comida: Mariscos.
Descripción: Este es un hueco OBLIGATORIO para todos los amantes de las delicias marinas. Sazón esmeraldeña, buena salsa de fondo y una agradable atención caracterizan a Corozo. El bollo con arroz y porción de cocolón es la gloria, pero tienes que llegar temprano porque son caída y limpia. El encocao de camarón, multiorgásmico. Ceviches, banderas, y una variedad de platos para todos los gustos. La bici puedes amarrarla al pie del local sin problema y sentarte cerca, para observarla.

lunes, enero 09, 2012

Pedaleando por las huecas: Naturissimo.


Nombre: Naturissimo
Tipo de comida: Yogurt y pan de yuca.
Dirección: Urdesa, Víctor Emilio Estrada e Ilanes.
Descripcción: Años arraigado en el paladar de los guayaquileños. Aquellos que disfrutan de un pequeño placer como es tomar yogurt acompañado de unos panes de yuca o tortillas de maíz, conocen este rincón de la ciudad. Puedes sentarte y arrimar tu bici en cualquiera de las mesitas, sin necesidad de amarrarla, porque la tendrás a tu lado. Pequeño, al aire libre y en un punto estratégico.

viernes, diciembre 30, 2011

Pedaleando por las huecas: El Español


Nombre: El Español 
Tipo de comida: Sánduches, ensaladas, picadas, café. 
Dirección: Víctor Emilio Estrada y Cedros, esquina. 
Descripción: Años en el paladar ecuatoriano, El Español tiene unos sánduches espectaculares, variedad de embutidos, conservas y delicias mediterráneas. Puedes aparcar la bici en el poste o árbol al pie del local o si quieres, a la vuelta, y acomodarte en las mesas de afuera. Sus puertas de vidrio te permiten ver siempre la bici.

martes, diciembre 27, 2011

Pedaleando por las huecas: Mr. Wang Ho.


Nombre: Mr. Wang Ho.
Tipo de comida: Vegetariana.
Dirección: Urdesa Central, Víctor Emilio Estrada #1004 e Ilanes.
Descripción: Para aquellos vegetarianos, o carnívoros como yo que igual disfrutan todo tipo de comida, les recomiendo este restaurante. Pequeño y sencillo. Con sólo entrar, te desconectas del ruido de la ciudad. Resalta la música relajante. Comer allí se convierte en un placer, un momento de paz. No te pierdas de probar sus postres. Cakes y galletas. Puedes dejar tu bicicleta amarrada al poste y observarla desde el interior, gracias a su puerta de vidrio.

Pedaleando por las huecas: Llulán.



Nombre: Llulán.
Tipo de comida: Caldo de salchicha.
Dirección: Hurtado y Machala.
Descripción: Conocido como el mejor caldo de salchicha de la ciudad. Es contundente. Créanme. Servido en el tradicional plato de aluminio. No esperes refinamiento en este lugar. No lo necesita. Puedes amarrar la bici en la reja al pie y ubicarte en cualquier mesa donde puedas echarle un ojo sin problema. Al salir, pedalea despacio, da chance a que se asiente el caldo ;o)

lunes, diciembre 19, 2011

Gotas de placer

Sus cuerpos agotados decidieron descansar en el dulce frío que brindaba el piso. Uno a lado del otro, cabeza con cabeza. Ella miraba el techo. Él la veía (ella de reojo sentía sus ojos posándose en su rostro). La conversación no tenía un rumbo definido, saltaban de un tema a otro, -como mis dedos en tu espalda dibujando líneas al azar-.


- No sé cómo vayas a tomar esto. Estoy en una disyuntiva: no sé si me caes muy bien o me gustas.


Entre señales confusas, risas, preguntas (¿crees que seguiría aquí?), y definir que el beso es el primer filtro, él se acercó a sus labios. Suaves y carnosos, tal como le gustan a ella. Un dulce y jugoso jugueteo empezó a darse en sus bocas. Y más abajo, entre sus piernas, una pequeña tempestad se desataba.


Poco a poco sus manos empezaron a recorrer su espalda, era una nueva geografía a su tacto, tenía que explorarla. A ella le gusta acariciar. Sentir con la yema la piel de su amante. Con sus párpados cerrados ver a través de los dedos, sutil y cadencioso, llevando el ritmo que le marca el placer del momento. Disfruta sintiendo, respirando, ahogando, percibiendo, dejándose llevar.


Luego de pasar el primer filtro, sus ansias de saborear nueva carne los arrastró a su habitación. Ahí la terminó de desvestir y fundieron sus cuerpos, formando una simbiosis de beneficio mutuo. Él le iba a dar goce, ella estaba dispuesta a ofrecer sus placeres.


Su cuello sabía a sudor, su cabello olía a sol, sus bocas sonaban a sexo. Un armonioso vaivén de caderas la iba elevando poco a poco a ese mundo donde todos somos iguales: animales salvajes hechos de instinto primario.


A él le gustaba verla mientras la penetraba, acariciando su rostro mientras le quitaba el cabello que entorpecía su visión. Ella sonreía al tacto mientras disfrutaba sus embistes. La salinidad empezó a destilar de sus cuerpos, tibias gotas de éxtasis carnal se deslizaban en sus curvas, empapándolos, sofocándolos.


Entrelazaron sus manos, ella saboreó su verga, él marcó su espalda a punta de besos, ella reía, él la disfrutaba, ellos gozaron. Y así cada uno llegó a la cima (ella primero, él en su boca), aquella dulce agonía, esa sutil y breve muerte, en donde te abandonas y el mundo se detiene mientras cierras los ojos y abres la boca, dejándote caer, soltándolo todo, olvidándote del ayer, del mañana. Hoy, ahora, ese preciso instante. Eso es un orgasmo.



viernes, diciembre 09, 2011

¡Qué manía de pitar!


Señor, señora, a todos aquellos que están detrás del volante de un carro, quisiera aclararles algo:

  1. El pito no es un rayo láser desintegrador que hará desaparecer al carro delante suyo.
  2. Tampoco están en algún juego en donde mientras más piten, más puntos reciben.
  3. No, usted no lleva consigo una tarjeta de "pitador frecuente", la cual luego de poncharla toda le darán un obsequio.
Es irritante ver cómo muchos consideran el pito como un medio de comunicación. Pitan por todo. Para saludar, para putear, para decir que van a pasar, para indicarte que están atrás tuyo, para que arranques, para que frenes, para que aceleres, para que bajes la velocidad. Pitan, pitan, pitan. Entre los peores están los que se sincronizan con el verde del semáforo. Es impresionante la habilidad que tienen para pitar en el mismísimo instante en que la luz cambia de rojo a verde. ¡PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!


Y claro, como se les hace raro ver a una chica pedaleando por las calles de Guayaquil, es un motivo más para pitar. "¡PIIIII! ¡PIIII! Mira, mira, una chica en bici. ¡PIIII! ¡PIIII!".

¡PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!

¡PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!

¡RE PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!

¡REPUTA QUE LOS PARIÓ!

¡Anda pítale a la más vieja de tu casa! (Insulto aprendido de una amiga).