El feriado que pasó (Noviembre) disfruté de un fabuloso viaje, de una extraordinaria compañía y adquirí maravillosos recuerdos.
Un grupo de amigos fuimos invitados a las frías tierras de Tulcán y no dudamos en decir sí.
Mi travesía empezó el mismo viernes, cuando viajé a Quito. En el trabajo me demoré y salí con las justas al aeropuerto. Me sentí como esos personajes de películas que corren por la sala de abordaje antes que le cierren la puerta. Llegué con las justas.
En Quito, mi adorado Quito, me recibieron mis grandes amigos: La Tortuga, el Cuy y el Oso. Sí, somos todos unos animales. Como era el cumpleaños del Oso, como buena mona relajosa que soy, me le lancé a los brazos y eso causó que una señora detrás de nosotros se asuste. Lo siento, soy muy efusiva jejeje :D
Aprendí que no se debe jugar Chantón (o Párame la mano) con el Cuy, porque no sólo pierde, sino que te hace matar de risa con sus respuestas. Por ejemplo:
- Nombre con S: Soila - ¡Pero si Zoila es con z! - Yo le quiero poner con s pues. - No vale. Cero. Apellido con S. - Vaca - ¿Qué? - Soila Vaca pues - ¡Cero!
- Nombre con I - Ijue - ¡Eso no existe! - Es de Manabí pues - ¡Cero!
- Nombre con P - Pablito, el del clavito.
- Fruta con I - Incienso comestible
Damas y caballeros. Si juegan con el Cuy, están advertidos. Respuestas hilarantes conseguirán.
Bueno, seguimos. Dormimos temprano, ya que tocaba despertar a primera hora para ir al Terminal. El bus nos sorprendió con música electrónica. Gracias a un frenón a raya surgió en la Tortuga un ruido que fue el clásico de todo el feriado: "Cuuuuuuuuuuuiiiiiiiiii" (como un chancho gritando). En cualquier momento, por cualquier motivo, alguno chillaba cual chancho jeje. El pobre Zeus terminó asustado y se ponía atento al sonido.
Zeus, quién es Zeus, una mascota fabulosa. Hijo canino de la Joy y el Fabián. Fue bautizado como Zeus Supermaxi, super maxilar inferior. Deberán ver las fotos para entenderlo. Tiene los dientes inferiores salidos y tiene pinta de siempre estar de mal humor. Pero es todo lo contrario. Un amor. Ah, y cuidado, tiene un fetiche con los pies. No deja de lamerlos en cuanto se le presenta la oportunidad.
Llegamos al Terminal, compramos los boletos y nos embarcamos. La Tortuga me preguntó si me dormía en los viajes y le dije que no podía, que a lo mucho dormitaba. Qué equivocada estaba. No sé en qué momento aprendí pero en un momento del viaje la pobre me reclamó que más dormida no podía estar. Mal por ella, bien por mí :D Yo suelo odiar los viajes en bus que pasen de 5 horas porque significan un agotamiento. Ahora puede que no. Tocará probar y confirmar.
Tulcán nos recibió a la 1pm con una ligera lluvia. Apenas bajamos, un paisa me ofreció un tintico para combatir el frío. Estaba delicioso. Joy nos fue a recoger. Conocí la casa que tantas veces he visto en sus fotos. La cocina olía delicioso. Llegó Fabián y disfrutamos de un delicioso almuerzo.
Luego nos mudamos a la casa de los padres de Fabián. Una acogedora vivienda, pisos de madera, cocina amplia y un cuarto fabuloso: El Trilladero. Es un viaje en el tiempo. Un espacio de 5x4mts. lleno de objetos y detalles antiguos. Cámaras fotográficas, armas, muñecas, teléfonos, fotografías, máquinas de escribir, calculadoras. De todo. Uno entra a ese cuarto y queda estancado en una extraña nebulosa atemporal.
La hermana patria Colombia nos recibió en la noche. Cruzamos a Ipiales, cambiamos dólares por pesos y caminamos por transitadas calles llenas de personas celebrando Halloween. Niños disfrazados, con caramelos en sus calabacitas. Comimos unas empanaditas deliciosas, de harina de maíz, rellenas de carne y papa. Nos tomamos unas cervecitas en un bar y regresamos a casa. En la frontera, la Tortuga nos entretuvo con un fabuloso comentario a un policía. Tanto así, que nos pidieron los papeles.
3am de la mañana llegó el personaje cuyesco. Lo recibimos con mucha alegría y a dormir se ha dicho.
¡Aaaaa veeeeeendeeeeeeer! Es el grito que pega este condenado para despertarnos. Están advertidos.
Luego de un suculento desayuno, volvimos a Colombia, esta vez a la Iglesia Las Lajas. Una maravilla arquitectónica. Yo no soy religiosa, pero admiro la belleza de las iglesias, los detalles, las imágenes, el olor de la madera. Saliendo de allí, riéndonos de un puesto donde vendían cuy, fuimos a almorzar. Adoré la bandeja paisa. Ay, qué deliciosa. Pero qué bomba también. Me costó levantarme del asiento. Compramos dulcecitos para compartir más tarde, entre ellos el famoso Merengón que nombra Andrés López en la Pelota de Letras. No les alargaré el asunto, por no refrigerarlo se dañó y nunca lo pude probar. Así que sigo con la pica.
Volvimos a Tulcán. Cierto oso triatleta loco ironman estaba pedaleando desde el día anterior, desde Quito hasta Julio Andrade, un pueblo cerquita de Tulcán. Para aquellos que se manejan mejor con distancias, son 240kms. Por eso digo que está loco. Pero así lo queremos y estamos orgullosos de su fuerza interior. Lo fuimos a ver, llegó a la meta, toda la celebración y algarabía, borrachitos incluidos, unos canelazos para combatir el frío. ¡Qué viva el Ironman!
La noche nos agarró caminando al cementario de Tulcán. Es una maravilla. Nunca he visto un lugar de reposo así de magnífico. Esculturas de arbustos, la iluminación tenue y en algunos lugares azulada, la disposición de las tumbas, el cesped. Un fantástico recorrido. Allí encontramos en un letrero de madera una frase que conmovió mi corazón, al recordar a mi papá: "Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando." Rabindranath Tagore.
Saliendo del cementerio, el frío tuvo un rival que le hizo tragar polvo: el hervido. Maravillosa bebida alcóholica. Es un aguardiente que sale del proceso de preparación de la caña de azúcar para sacar el guarapo (gracias Fabián por la descripción), saborizada con maracuyá o mora. Yo vi maracuyá y dije "¡de una!" pero no había. Así que tocó de mora. Fue nuestra colada morada. Qué dañados. Me quedé con la pica de probar el de maracuyá, debe ser delicioso.
Un hervido por persona fue suficiente para hacernos caminar por las oscuras y tranquilas calles de Tulcán, cantando "When the lion sleeps tonight", y el comercial de Gudiz. No, no estábamos borrachos, estábamos alegres XD
Llegó el lunes. Alistamos los trajes de baño y viajamos a Tufiño, a unas deliciosas aguas termales. Un buen tiempo remojados y conversando. Saboreamos unas truchas fritas y descubrí que no me gusta mucho la Pony Malta. O será que debo tomarla bien fría como reza el eslogan. Regresando a casa nos empezamos a preparar para la emisión de Radio 04: Orgía animal. Antes que nada, fue un honor ser parte de dicha emisión. Al público que participó, espero les haya gustado. Nosotros nos divertimos demasiado. Ah, cierto, hubo más hervido. Qué delicia, en serio. Uno siente el calorcito adentro, como si te tragaras fuego. Se deposita en el estómago y emana calor a todo el cuerpo.
El martes nos sorprendió más rápido de lo que quisimos. A empacar maletas y regresar a Quito. Al llegar, disfrutamos de un almuerzo árabe, imprimir los pases de abordaje y vuelta al aeropuerto. Regresé a Guayaquil junto a la Tortuga.
El feriado fue maravilloso. Reencontrarme con grandes amigos, conocer más de cerca a una pareja fabulosa. Fueron 4 días llenos de risas, anécdotas, sensaciones, placeres, comida, bromas, fotos. Me llevo en el corazón muy gratos recuerdos. Y quiero aprovechar el post para agradecer infinitamente a Fabián y Kodama por su hospitalidad. Fueron unos anfitriones 10/10, a pesar del agua helada de la ducha, jajajaja. Gracias también a la Tortuga, al Cuy y al Oso por haber sido parte de este maravilloso viaje. La pasé increíble. Y aunque la vi por un par de horas, gracias también a Anacrix, por irnos a recoger al Terminal y luego dejarnos en el aeropuerto. LOS ADORO.
¿Y ahora? Bueno, en dos semanas me voy a Loja, al Barcamp :D
¿Y luego? Bueno, me quiero ir a Baños.
¿Y después? Lo que venga. Esta mona, que está a punto de graduarse, empezará a escaparse los fines de semana.
Salí a pasear un domingo, con mi hija de cuatro años, al parque. Día de sol, de una congestión humana que se desahoga en la misma ciudad que el lunes les acoge con cara de humo y conductores malgeniados. percibo que la mirada de Leticia, se detiene en la ruta del ciclo paseo, entre las piernas de atletas y ruedas de bicicleta, un perro en sus dos patas, arrastra un vehiculo adaptado a su maniobralidad. Un vista cruda, una mirada tierna a la vida. Muchos miraban, con actitud de sorpresa, de rareza, un perro desvalido columna para abajo, con un pañal ridículo pero útil, que se sujeta a dos piernas muertas, dándole una apariencia siniestra, unos ojos azules, de raza tropezada. Se sabe observado, quizás se asocie mas con una bicicleta que con un perro de mascota.
El otro día hablando con un amigo, le dije en tono broma que si no encuentro a un hombre con quien pasar el resto de mis días, seré madre soltera. Él simplemente respondió: "Mija, usted lo que tiene es pensamiento mágico".
Me dejó fría con eso e incitó mi curiosidad. Busque, leí, vi, analicé y llegué a la conclusión: Estoy jodida. Tengo y sufro pensamiento mágico.
¿Qué es pensamiento mágico? Es una forma de pensar y razonar que genera opiniones carentes de fundamentación lógica robusta o estricta. Seguir leyendo...
Aunque el pensamiento mágico tiene algunos fines positivos, en el momento de pensar en el "hombre ideal" nos sale el tiro por la culata. ¿Por qué? Un par de párrafos que encontré en mi pequeña investigación responden perfectamente:
Pareciera que una de las secuelas de los cuentos sería que nosotras estaríamos esperando siempre que ocurrieran cosas mágicas en nuestra vida que nos sorprendieran y que por ende nos hicieran felices. Esta espera nos llevó a internalizar un mundo interno diferente al real, en el cual las cosas y la vida en general serían perfectas y por lo tanto al compararlas con la vida cotidiana nos produciría dolor y frustración.
Frases como "no me miró", "no se acordó" "fue rico pero...." son un buen reflejo de cómo este pensamiento mágico influye en nuestra vida cotidiana y nos hace no valorar lo que tenemos, esperando ese "algo" que nos falta.
En este juego también caen los hombres quienes se ven obligados a cumplir con estas expectativas sin saber que es imposible que las cumplan en plenitud, con lo cual ellos tienen la sensación de que "nunca estamos contentas con nada" "no hay cómo hacernos felices" "te quejas de llena porque no te falta nada" etc.
Esta dinámica nos esclaviza a ambos y la alternativa de salida sería destruir a la heroína que llevamos dentro, asumiendo que sólo somos seres humanos y aprendamos a soltar y después de hacer esto, destruyamos el príncipe que tenemos dentro para así amar con más libertad al hombre real que tenemos al lado.
Mientras más parecido sea el mundo mágico al mundo real en una mujer, más feliz se sentirá en todos los aspectos de su vida y mientras más diferencia entre estos dos mundos mayor infelicidad femenina y por lo tanto eso se expresaría en infelicidad de pareja.
Las invito a revisar cómo esta nuestro pensamiento mágico y si estamos siendo capaces de disfrutar nuestro mundo real con personas reales para así ser plenamente felices.
Pilar Sordo M. Psicóloga
¿Cuál es el problema entonces? Que gracias a todas esas lindas películas de Disney que vimos de niñas, con el fabuloso príncipe azul, que rescata a las pobres mujeres de la miseria, la soledad e infelicidad. Llegan a resolver todos sus problemas y son felices para siempre. ES MENTIRA. Pero nosotras lo creímos.
De pequeñas nos jodieron el mate.
Nos incitaron a buscar ese hombre perfecto. Alto, guapo, adinerado, romántico, tierno, apasionado, atento, encantador, detallista, caballero y bla bla bla.
NO EXISTE.
Y encontramos uno que se le acerca, pero le falta esto, o aquello. Tratamos de cambiarlo, él trata de cambiar. Al final, no funciona. Porque no se debe cambiar, sino aceptar.
Así que queridas. Debemos borrar esa información errónea, reinstalarnos el chip y buscar a un hombre real. Una persona que tenga virtudes y defectos.
Nota: No piensen mal de mí por favor. Soy de todo menos pesimista. Quienes me conocen saben que siempre descubro el lado positivo de las cosas, porque lo tienen. Es el equilibrio cósmico. Simplemente estoy exponiendo mi pensamiento y compartiendo este descubrimiento. Siempre supe que fallaba en esto, pero no le había puesto nombre. Maldito pensamiento mágico.
Me encanta andar en bici. Desde chiquita. Recuerdo haber tenido una linda bicicleta montañera rosada. En esos tiempos fresitas jeje.
Por falta de tiempo, he dejado la pedaleada abandonada. Hace un par de años me conseguí una bici de segunda mano y volví a mis andadas, pese al temor de mi mamá. Hay que reconocerlo. Pedalear en Guayaquil no es muy seguro. Las calles con baches, los amigos de lo ajeno, y lo peor, el irrespeto de los conductores de vehículos a motor. Creen que son dueños de la calle y no les importa lanzarte el carro, ahí te las tienes que arreglar.
Sin embargo hay una solución a esto, y se llama Club de ciclismo Ecuador Aventura. Unirte a ellos y participar en sus ciclopaseos es una excelente alternativa para salir a pedalear por la ciudad con más seguridad.
Mes a mes realizan diversos paseos. Y no sólo dentro, sino en las afueras. Por ejemplo, este sábado habrá una travesía nocturna a Playas. El costo de inscripción es mínimo, y la experiencia grande.
El domingo pasado, me animé y participé en uno de sus ciclopaseos. Los dejé por un buen tiempo ya que la bicicleta me quedó pequeña. Era aro 24 y yo necesitaba una aro 26. "Un finde me compro la nueva", "el otro finde sin falta" hasta que me cansé de tanta espera y el sábado fui. El domingo ya estaba lista. El nombre del ciclopaseo era exactamente mi sentir: Desafío 50K Guayaquil de punta a punta. Empezamos en las Orquideas, cerca de Villa España. Pedalea, pedalea... pedalea... hasta el Puerto Marítimo. Y luego, de regreso.
¡Fue increíble!
Tranquilos, no vamos solos. Resguardados por la Comisión de Tránsito, apoyados por la Cruz Roja.
Fue todo un desafío. Meses sin pedalear. La mayoría del recorrido fue plano, pero tuvimos que pasar ciertos pasos a desnivel que me hicieron sudar la gota gorda. El sol tostó mi piel, enrojeció mis mejillas y me dio más ánimos para seguir. La mayor parte del recorrido la completé sin ningún problema. Pero faltando 5kms las energías empezaron a fallarme. Me quedé casi al final del grupo, pedaleando despacio, pero no me permití parar.
Faltan 3kms me llené de fuerza. Un amigo pasó a lado mío y me dijo "vamos Diana, tú puedes, faltan sólo 3kms y aquí viene una bajada maravillosa". Ese fue el empuje que necesité.
Al final, vi a lo lejos la meta, el inicio de todo el recorrido, y una sonrisa se dibujó en mi rostro. Pedaleé con ganas y llegué.
Lo repito, fue maravilloso.
Al final un diploma, la foto, y la satisfacción.
Para los que quieran ser parte del club, tienen que inscribirse y listo. Tener una bici en buen estado, ropa cómoda, casco (preferiblemente) y muchas ganas de pedalear.
Viernes, luna llena, dinero en la cuenta, pero sin ganas en el cuerpo.
A casa. Los panas chupando, en algún bar, en algún techday.
Bah.
Una película, algo de picar, a lo mejor una cerveza para mojar las ganas.
¿Dónde están las ganas? No las encuentro. El lunes las tenía conmigo. El martes ahí estaban guardadas. Así el resto de la semana. Y hoy, día en que una se aloca y desata. Nada.
Eso. Nada.
Será la luna, serán las ganas, será que estás allá, o que simplemente no estás. O la que no está soy yo.
Soy un poco como tú, como ella también, y no nos olvidemos de ellos. Poseo cosas buenas y cosas malas también. Soy de todo un poco y un poco de todo. Luz y sombra, miedo y valentía, alegría y tristeza, loca y cuerda (este último no tanto). Soy el yin y el yang. Soy rojo, soy pasión. Simplemente, soy yo, soy algo de ti y soy todo lo que lees aquí...