domingo, septiembre 30, 2012

Después del golpe.

La vida puede dar un giro inesperado en menos de un segundo. ¿Se han dado cuenta que pasa eso en los buenos guiones de películas? Es justamente lo que en términos narrativos se conoce como "punto de giro". Cuando un acontecimiento inesperado cambia el rumbo de la historia, creando un conflicto al protagonista.

En mi historia, este punto de giro sucedió el miércoles por la noche, cuando estando a 2 cuadras de mi casa, un auto me chocó por detrás, topando la rueda trasera de mi bici y proyectándome al asfalto. En estas situaciones, todo pasa tan rápido y a la vez tan lento, que tu cerebro no termina de sincronizarse. Recuerdo estar circunvalando por debajo del paso a desnivel, ver a mi derecha para confirmar si no venían carros para avanzar, venía uno, frenar, un sonido fuerte detrás mío y PUM, sentada en la calle. Una vaga imagen de mi bici en el aire o a mi lado. Eso no está definido en mi memoria.

No voy a detallar el resto del accidente. Las personas se acercaron a socorrerme. El conductor se quedó conmigo, lo cual agradezco infinitamente. Casualidades de la vida, un bombero venía detrás nuestro y me realizó el primer diagnóstico. Llegó mi madre, la ambulancia, pa la clínica. Luego de todos los exámenes, sólo tengo golpes y laceraciones en la pierna izquierda y cadera. "Tragedia con suerte" es la frase que vengo escuchando desde esa noche.

Todo cambia de un momento a otro. Mientras pedaleaba venía pensando en la pereza de llegar y tener que hacer ejercicio. En que prefería darme una ducha, comer algo y a la cama. Y en esa batalla interna me encontraba. Ya había pasado la mitad de la semana, dos días más y el tan esperado finde. Nada, nada está escrito en esta vida. Y eso me encanta. Por ello he aprendido a no atarme, porque todo viene y va, en cualquier momento. Planifico a futuro, pero también vivo el ahora, sabiendo que mis planes no están establecidos, hasta que se realicen.

Mi rutina cambió ahora. Luego de dos noches internada en el hospital, lo cual quisiera nunca repetir, me encuentro internada en casa. Me estoy recuperando muy bien. Empezó el proceso de rehabilitación. Batallar con el dolor. No me gusta estar inactiva. Pero ahora toca, si quiero volver a estar al 100%.

La bici quedó patoja también. El aro doblado, al igual que el sillín. Ya se encuentra en el taller, y creo que esa man va a estar lista antes que yo. La muy bandida. Recordando ahora, imagino que para algunos de los presentes en el momento del accidente les pudo haber sorprendido que en pleno momento de gravedad yo estuviese preguntando por mi bicicleta. Necesitaba verla. Y mientras me llevaban los paramédicos en la camilla, yo le decía a un vecino: "mi bicicleta, llévate mi bicicleta".

He tenido varios accidentes en mi vida. Y cada uno te zamarrea. A veces pienso que es justamente la vida la que agarra y te dice: "Hey, aquí no des nada por sentado. Toma. Arréglatelas". Son pruebas, o simplemente alguien jugando con nosotros. Meterme en términos religiosos, ni pa qué. Exista o no un ser superior, yo tengo mis dudas. Cuando me muera, si llega a existir algo después, ahí lo descubriré.

Muchos podrán pensar que lo último que voy a hacer es volverme a subir a una bici. Pues no. Lo primero que voy a hacer es justamente lo contrario: subirme a una. El motivo principal que me impulsa a recuperarme pronto es volver a pedalear. Y cada hincón de dolor, en mi mente lo transformo en una vuelta del pedal. Ese hormigueo que siento en mi pierna, es mi gasolina. 

Luego podrán pensar que volveré a subirme pero tomando todas las precauciones necesarias, por más extremas que sean. Un pana dice que hay tanta bestia en Guayaquil que poco más y hay que andar forrado como "downhillero". Y sé que saldrá nuevamente el debate del uso del casco. Pues déjenme decirles algo: mi cabeza nunca tocó el suelo. Porque sí, he recibido varias veces la pregunta de: "¿y tenías casco?". Como si el tener casco va a evitar el accidente. Encerrarme en un campo de fuerza que me hará invencible e intocable. Pero al igual que la religión, el tema del casco es otro en el que prefiero no discutir. El que quiera usarlo, que lo use. Está en todo su derecho. En que quieran obligarlo, a eso sí me opongo. Cada vez que veo a un ciclista urbano y puedo acercarme, le pregunto el tema del casco. Señores que llevan años pedaleando en Guayaquil, de punta a punta, por diferentes zonas de la ciudad. Algunos se han accidentado, sí. Pero siguen pedaleando. Sin casco. No repitan por repetir. Simplemente lean, investiguen, y tomen su propia decisión. Por ejemplo, aquí un estudio británico reciente muy interesante. Si luego de investigar, igual deciden usar casco, perfecto. 

Quiero agradecer enormemente a todos aquellos que me han dado su apoyo. Llamadas, mensajes al Facebook, Twitter. Visitas. Los que me han llevado comida (yeah!), risas, quienes me ponen al día. A Otton por cuidarme la bici. No saben el miedo que tenía de que alguien se la robara. Un eterno agradecimiento a Ronald Game por encargarse de toda la parte legal. Sin pedírselo. Simplemente apareció y todo estaba solucionado. Mi familia, es algo maravilloso. A mi ñaño allá en Suecia, quien está loco por venirse, y es un padre para mí. Mi prima Isa quien acudió a Emergencias y se portó como una hermana mayor (cuando yo le gano por 2 años). Pablo y sus bromas, disculpa el haber vomitado el yogurt con pan de yuca jajajajajaja. Mis tíos, tías. Lo repito, son maravillosos. A toda la comunidad ciclista que se ha hecho presente en Facebook con sus mensajes de pronta recuperación. Todos, todos, un eterno agradecimiento. Pero en especial, y no se me resientan, la mayor de las gracias va a mi madre. Esa mujer me sorprende cada vez más. Su fortaleza es impresionante. No me imagino lo que es recibir la llamada de tu hija y que te diga: "mamá, tranquila, me acaba de atropellar un carro a 2 cuadras de la casa, pero estoy bien. Venga por favor". Esta mujer es increíble. 

La vida te da un giro inesperado en cualquier momento. Te trastoca todo, desbaratándote. Te golpea, dejándote en el suelo. Depende de ti lo que vas a hacer después. Yo me levanté. 


2 comentarios:

Kodama San dijo...

Monita linda! Que barbaridad, ten mucho cuidado. No, esperemos que los otros tengan cuidado con la mona, porque no basta con uno cuidarse cuando es otro el que se va a venir encima. Yo también me accidenté en la bici, luego de andar años en ella sin haberme siquiera caído, y si, fue como rápido y en cámara lenta, y tampoco doy razón bien de qué pasó exactamente en la caída. La diferencia es que yo caí de cara, y mi cara derrapó en la vereda de piedras, fue muy doloroso, y me cogieron puntos, y al llegar mi mami ahí mismo me habló, jajaja. Luego de este pequeño accidente me dio miedo andar en bici, y aunque volví a subirme, andaba bien asustada. Ahora no puedo por cuestiones de tiempo, pero muero de ganas de pedalear!!

Me alegro que te estés recuperando. Eres una mujer fuerte a quien yo admiro muchísimo, así que esto será pan comido para vos :)

Un abrazo fuerte fuerte!

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

Fuerza querida, te necesitamos completa.,