lunes, septiembre 12, 2016

Boggart.

Creo que la inspiración para este escrito me ha llegado de a poquito. Como por tandas. Porque llevo tiempo pensando en escribirlo pero no me terminaba a decidir por donde empezarlo. Y es que llevo así ya un buen tiempo: sin saber qué hacer, cómo empezar. Con el escrito, y con mi vida. ¡Deténganme el paseo que perdí la dirección! 

¿No les pasa que se ven al espejo y no les gusta el reflejo? Y por más que de afuera te lleguen mensajes positivos tu mente te boicotea. Y ni los halagos, las vacaciones, la sonrisa, el positivismo, ni los mensajes del universo te sacan de aquel estado depresivo en el que solita te metiste. Un hueco que he ido cavando poco a poco, sin darme cuenta, y en el que me he temido. Y ahora, desde adentro, miro hacia arriba y pienso: "¿qué chucha pasó?" 

Así que ahora tengo que salir. Solita. Tal cual como entré, empezar a escalar y volver a subir. 

Porque estoy emputada de estar así. 

Este subidón emocional me tiene hastiada. No estoy contenta, estoy perdiendo tiempo, energía, vida. Y sé que todo depende de mí. 

No estoy a gusto conmigo mismo. En este momento no me gusto. Y lo peor es que me refugio en la comida. Y debo cerrarme la boca para no bajarme más fundas de papas. Y me engordo. Y, ¡oh no!, volvemos a hincar esa espinita del sobrepeso. 

Es impresionante como sucumbes a algo que sabes te está haciendo daño. 

Por eso ahora necesito escribirlo. Sacarlo. Plasmarlo en algo físico, que no se queden como ideas dando vueltas en mi cabeza. Algo así como el bicho ese de Harry Potter que adopta tu temor más grande. Lo siento, no tengo Google en este momento para buscar su nombre. Pero necesito invocar mi patronus YA. Porque solita me estoy jodiendo. 

Y así con este revoltillo de... Esperen, acabo de recordar que tengo una pequeña botellita de vino que calza perfecto aquí. 




Disculpen la interrupción. He vuelto. (Manía mía de escribir para un público). 

No puedo querer si no me quiero.
No puedo dar lo que no tengo. 
No puedo buscar un "somos" si no "soy". 

Diana (ahora me hablo a mí misma), hazte, hazme, haznos el favor de sacudirte de una vez por todas de esta montaña rusa emocional y encontrar la solución. Volvamos a tener ese equilibrio, esa armonía. Paz interior. 

Porque debo creer en mí. 
Porque soy fuerte. 
Soy capaz. 
Soy humana. 
Está bien llorar. 
Está bien perderse. 
Está bien. 
Estoy bien. 
Quiero estar bien. 
Voy a estar bien.

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