lunes, septiembre 27, 2004

Querido corazón

Querido corazón:

Espero estés muy feliz y la verdad puedo asegurar que sí­ lo estás. Ya no tienes la necesidad de gritar a los cuatro vientos para que te escuche y sobretodo para que haga caso a tu deseo. Aunque ese deseo no te pertenece sólo a ti ya que yo también lo he tenido desde esa noche cuando, a la luz de la luna, él apareció en el umbral de mi puerta. ¿Recuerdas cómo reaccionaste al verlo? Sentí­ claramente cómo pegaste un brinco con el cual casi saltas al vací­o para luego detenerte por unos segundos anonadado. Dejaste de latir por la impresión que te causó y latiste más fuerte cuando nos abrazó. No te preocupes, no fuiste el único que se puso así­. Yo también me sorprendí­ al verlo y me gustó bastante esa sensación dentro de mí.

Te has hecho muy amigo de mi memoria, ¿verdad? Sí­ que eres un bandido, aprovechando cualquier oportunidad para traerme un recuerdo al presente. Recuerdos tan gratos y tiernos. Tan bellos y placenteros.

Sé que no te llevas muy bien con mi razón en este momento pero no creo que sea correcto el que te infles de orgullo cada vez que lo escuchas sólo para hacerle acuerdo que anoche te escuché a ti. Cierto... Dile a tu gran amiguita que deje de bombardear a mi razón con tanto recuerdo. Déjalo en mis manos que yo hablaré con él para llegar a un acuerdo.

Sea como sea, quiero que disfrutes este sueño pues se te hizo realidad y recuerda que no sólo tú lo estás disfrutando, debo confesar que yo también. Y no creas que no sé que ya tuviste que haberte puesto de acuerdo con tu amiga para que haga de las suyas cada vez que pueda. Ya ha hecho bastante y ya me imagino el arduo pero placentero trabajo que tendrá que realizar para no hacerme olvidar lo que pasó anoche. Una noche que la verdad mi memoria no tendrá que trabajar mucho para hacerme acuerdo. Nunca la voy a olvidar, nunca...

3 comentarios:

Pinocho dijo...

ERES LUZ....precioso texto, bellas y tiernas premuras, encantada de leerte.

Joseph Seewool dijo...

Aah, muy bueno este monólogo interior. Espero que seais muy amigos todos, tú, tu corazón, tu razón (perdón si me olvido de alguien). Vale para este escrito y el anterior.
En cuanto al pobre lector, se queda con las ganas de saber qué aconteció esa noche...

Nita- dijo...

Se te olvidó mi memoria, jejeje...

¿Qué pasó? Sencillo. Un beso.