viernes, marzo 18, 2005

Costumbres extrañas

Conversando con mi mamá el otro día, me enteré de una costumbre de antaño muy pero muy extraña... por no decir desagradable...

En los tiempos de la pera, jejeje, cuando no existían todavía las cañerías y por lo tanto, no inventaban los excusados con la válvula y toda esa linda agua que se lleva tus desechos, mi mamá hacía sus necesidades en la típica vasenilla.

Bueno, eso es aceptable y compresible, no le veo ningún problema... pero aquí viene la parte bizarra de la historia. Mi mamá no "mandaba un telegrama" o "bajaba un mp3" sola, sino que se reunía con mi tía (la hermana menor) y sus primos. Es decir: "Hey! Voy a cagar, vamos a cagar todos juntos".

Si eso les parece raro, lo que viene es peor. No sólo se sentaban todos en ronda para hacer sus necesidades en conjunto. No. También optaban por degustar de un delicioso y suculento guineo mientras conversaban amenamente y jugaban "pepo" (un juego de canicas).

Yo me mataba de risa mientras mi mamá contaba la historia. Para ella eso era de lo más normal, lo hacían siempre. Para colmo jugaban con la vasenilla arrastrándola por toda la casa (haciendo carreras imagino) y como se hacía hueco en el fondo, siempre que pasaba el soldador, era atacado con todas las vasenillas de la familia para que les restaurara el fondo.

Cierto... casi me olvidaba... después de hacer sus necesidades, era costumbre que los primos grandes lleven su propia vasenilla, pero los pequeños no, sus vasenillas se las llevaban sus hermanos mayores. En ese caso, mi mamá llevaba la vasenilla de mi tía hasta el pozo séptico del patio...

La verdad... agradezco a quien sea que haya inventado el retrete... y el baño privado... ji ji ji... No me imagino sentada conversando de lo lindo con mi hermano y mis primos...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

pues yo creo k tu familia no vale pa pura verga.
pura m.a

Joseph Seewool dijo...

Muy escatológico. Cuando era pequeño, en la casa de mis abuelos, en el pueblo, tampoco había retrete. Las necesidades se hacían en el corral, al aire libre y a la vista de cualquiera que se asomara. Mi única queja era en invierno, que hacía un frío de por debajo de cero grados y el culo se quedaba congelado.
Todo lo cual, tu historia y mis recuerdos, demuestra lo relativo e ilusorio de todos los valores y conceptos, en este caso la "vergüenza", o el "asco".