lunes, mayo 14, 2007

Alessia - Relato lésbico para concurso Lesmode

Hemos escrito un relato lésbico, de temática erótica y como parte de las reglas del concurso, es postearlo en nuestro blog. Si les gustó, pueden darnos su calificación en Lesmode y también leer los otros relatos. En total son 8 y debe darle una calificación de 1 a 7 a cada uno de ellos.

¡Qué gane el mejor!

Nota: No, no soy lesbiana =/


Alessia
Por Nita- y Ana Pecados

Esa mañana en particular corría una suave brisa matutina que contrastaba con las calurosas mañanas propias de la temporada. Alessia estaba sentada en una de las mesitas verdes que decoraba la vereda del café del boulevard. Como cada mañana se encontraba en esa mesa, suya, porque hasta sentía que había adquirido las formas curvas de sus posaderas. Leía el diario mientras esperaba que le sirvieran el desayuno. Leía y no leía, porque su mirada era desviada cada vez que percibía una presencia femenina singular que pasaba cerca de la mesa donde se encontraba. El diario, era tan solo el pretexto perfecto para ocultar sus intenciones.

Nada se le escapaba. Había soñado con cada una, conocía detalles de cada una de las mujeres presurosas que pululaban por esa hora de la mañana. Detalles que cualquier hombre hubiese pagado una millonada por saber. Era raro encontrar a una nueva… y así como raro, apetecido.

Su mirada se alzó entre las hojas de la sección cultural para ver pasar una muchacha joven, no más de 25 años, con una falda negra que alcanzaba delicadamente sus rodillas. Alessia bajó un poco más la mirada y se encontró con unas deliciosas pantorrillas cubiertas por unas seductoras medias negras. Por la forma de mover el pie izquierdo reconoció a Laly, de la sucursal del banco de enfrente, seguramente madre soltera. Se lo había dicho el olor del cabello negro ébano de la muchacha. Laly se detuvo en la esquina, paró un taxi y se subió. “Qué pena” -pensó Alessia- “me hubiera gustado disfrutarla un poco más”.

Un café humeante llegó, junto a unas rodajas de pan tostado y dos platitos con mantequilla y mermelada. Alessia deja de lado el diario, agarra una de las tostadas y le unta un poco de mantequilla mientras imagina su mano acariciando los tobillos de aquella chica fugaz que acababa de ver. El olor penetrante del café al llegar a su nariz se transformó en el aroma de un sexo palpitante. El crujido de la tostada entre sus dientes se escuchó como un leve gemido de placer y el sabor del pan tostado se sintió a gloria. Sin darse cuenta no estaba comiendo una tostada, sino que se estaba devorando a Laly. La soñaba así, tierna, delicada e indefensa para ella.

El mesero la sacó de sus sueños, casi siempre lo hacía, casi siempre de la misma manera: preguntando si la dama deseaba algo más. ¡Claro que deseaba más! El lugar se le estaba volviendo monótono y aburrido. Pero no era por el café.

Alessia desea volver a leer, sacar de su mente tantas ideas que se le presentan con respecto a las mujeres. Las desea, las ama, las disfruta, las goza… como si fuera un demonio poseyendo su cuerpo. Y mientras busca el último titular en el que perdió la concentración, saca de su chaqueta café de cuero un encendedor para prender el cigarrillo largo y mentolado que tanta clase le da al fumar.

Ha recobrado la concentración cuando un joven le pide fuego de manera coqueta. Alessia sonríe, para no revelar la incongruencia de su vida. Le presta el encendedor y decide seguirlo con la mirada hasta que llega a unas dos mesas de donde ella se encontraba… y la descubre… ¡No podía tener otro nombre! Ese era el preciso, Dios así lo había querido: Jazmín.

Jazmín era quien acompañaba a ese muchacho desdeñado y coqueto que pedía fuego. Alessia sintió, después de mucho tiempo, lo que era tener de pronto heladas sus manos. Su mano izquierda tuvo que acercarse hacia su mentón para poder sostener su cabeza. Se había abstraído hacia los pechos de la nueva doncella, fuertes, turgentes, gloriosos… los imaginaba relajados sobre una cama, imaginaba los pezones claros desafiando a su boca.

Jazmín y Alessia han cruzado miradas. Alessia se ve precisada a cruzar su pierna y a acomodarse en su silla metálica. Siente celos, celos de ese desvergonzado que se ha dedicado a comer como un cerdo frente a aquella delicada dama de cabellos castaños. Alessia cruza sus manos delante de su cara para tener donde esconder la vergüenza que le causan todos estos pensamientos. José se ha levantado por más café y Alessia aprovecha el momento para levantarse y caminar hacia ella. Al acercarse le sonríe de manera cómplice y acerca su mano para jugar con el cabello de Jazmín y mientras los abre con sus dedos siente el propio perfume difundiéndose en el ambiente. Alessia besa el costado de su cuello y se escuchan leves gemidos en el espacio cerrado que se ha trazado. Jazmín consiente los movimientos, los halagos. La gente las ve y no les importa, no les importa la cara de sorpresa que ha puesto José al descubrirlas.

Jazmín pierde el miedo y lo acepta: Alessia es de su agrado, es linda, tiene clase, sabe como comportarse, su cabello bien cuidado, su lunar caprichoso al final del cuello, su impecable apariencia ejecutiva, sus lentes color madera que entonan con su chaqueta, todo, todo le gusta. Y Alessia lo sabe, lo sabe por la forma en la que tiemblan los dedos finos de Jazmín al sentir el leve cosquilleo que les está haciendo su dedo índice en movimientos circulares en la mano. Lo sabe por el brillo eléctrico de esos ojos marrones al tratar de disimular su excitación creciente. Lo sabe por la forma en la que aparece la lengua perfumada para humedecer los labios, invitándola. Y se funden en un beso, en un vicioso beso que al mundo detiene. Alessia no puede demorar esta eterna espera y como el pintor que devela cuidadosamente su pintura retira los finos tirantes de los hombros de Jazmín para besar lo que más pueda. Jazmín, inclina la cabeza hacía atrás y siente unos labios que descargan electricidad con cada roce, provocando que su piel se erice y sus poros se abran. Su cuerpo se está preparando a recibir placer.

Alessia acerca su voz hasta la oreja de Jazmín y suavemente le susurra: “Sígueme”, al tiempo que se quita la chaqueta y la deja reposando en el respaldar de una silla. Jazmín responde, como si la voz que acababa de escuchar fuera un embrujo, al cual no puede negarse. Se levanta y camina detrás de Alessia, quien se dirige sigilosamente hacia la puerta del baño, la abre y con un ademán la invita a pasar. Alessia cierra la puerta a un grupo de miradas curiosas.

Ambas mujeres se miran a los ojos. Alessia acerca su mano al rostro de Jazmín y lo recorre delicadamente, posa el anverso y reverso de los dedos delineando sus facciones. Se detiene en la boca y juguetea con ella. Los labios de Jazmín son carnosos, Alessia adora los labios carnosos que incitan a mordisquearlos. Y como no le gusta abstenerse de sus deseos, procede a hacerlo. Jazmín devuelve el beso sacando de su guarida una húmeda lengua fogosa que busca a su compañera y entre las dos forman una danza, un ritual.

Las manos de Alessia no aguantan más la espera y se depositan en esa cadenciosa cadera que tiene su nueva amante. La atrae hacia sí, la apoya en el lavabo y empiezan a estrujarse lentamente. Jazmín siente poco a poco la ebullición de su sangre, su respiración empieza a agitarse cada vez más. Con sus manos recorre la espalda de Alessia, clavándole las uñas de tanto en tanto, lo que provoca ligeros gemidos de dolor y placer en Alessia. Con sus manos delinea el límite del brassier de marca fina de esta lujuriosa mujer, lo marca y remarca jugando con sus dedos. Alessia se separa ligeramente y comienza a desabrocharse la blusa como para darle rienda suelta a Jazmín, quien sigue cada botón que los dedos de Alessia aflojan, esperando que descubran un tesoro guardado y esperado. Alessia se despoja suave y deliciosamente de su blusa de oficina y deja mostrar un delicado sostén de color celeste agua. Jazmín acerca sus manos a los hombros semidesnudos de Alessia, cubiertos por el fino tirante y baja poco a poco. Como quien no quisiera, acaricia por encima esas firmes masas, tratando de contener las ganas de lamer, de saborear. Pero Alessia, lee los pensamientos de su dama, desabrocha y deja caer el sostén, mostrando unos hermosos y rosados senos. Jazmín los acaricia, apretando ligeramente los pezones, los cuales responden endureciéndose. Acerca su boca y los besa. Saca su lengua y degusta la suavidad de Alessia, quien se concentra en el placer que siente su cuerpo, mientras sigue con sus manos el contorno de las caderas de Jazmín. Alessia se entretiene un rato en los muslos y luego, reconociendo caminos, desliza su mano segura hacia la entrepierna, sintiendo una tibieza que traspasa la tela, una tibieza que da la bienvenida. Jazmín, instintivamente, abre ligeramente las piernas para que Alessia tenga mayor acceso a sus partes más íntimas… y ella no duda en desaprovecharlo. Jazmín toma la mano de Alessia y le muestra el hilo panty que la cubre… y le muestra la forma del camino. Ahora es Alessia quien con su otra mano ha tomado preso a uno de los senos de Jazmín. Juega, muerde, sopla ese pedazo pequeño de piel que pareciera que tuviese vida propia. Alessia no puede más y Jazmín tampoco… por eso permite que esta lasciva mujer baje por su abdomen suavemente, por eso permite que ese par de manos tome a la fuerza sus redondeadas formas traseras. Jazmín gime de gusto, mientras Alessia bebe un néctar sagrado para ella. Todo está contra el tiempo, todo está contra la gente que trata de espiar tras la puerta. Alessia sabe que está por llevar al clímax a su morena amante y sigue sin parar, sin oír las súplicas de Jazmín, sin sentir su propia respiración ahogada por las piernas de Jazmín. Alessia está ensimismada en su placer. Jazmín detiene con sus manos la cabeza de Alessia y con una mirada dulce le dice que todo ha llegado.

Alessia pregunta: “¿Te ha gustado lo que has descubierto en ti?”
Gracias - dice una voz masculina.
¿Disculpa? - responde Alessia, sin pensar en sus palabras, sin creer en lo que escucha, extrañada, idiotizada.
Gracias, por el fuego - vuelve a decir José mientras deposita el pequeño encendedor en la mesa, junto a la taza de café.

Alessia reacciona al ver la sonrisa de José frente a ella, y no a su querida Jazmín. Devuelve la sonrisa de manera automática y no logra entender el juego siniestro al que la ha llevado su lujuriosa imaginación. José regresa a la mesa en la que Jazmín aguarda. Pasan algunos minutos y Alessia no puede entender qué ha pasado… no logra salir del estado comatoso al que ha caído producto de su propia mente. Trata de remojar sus ganas en el café negro que ha ido perdiendo aroma, trata de encontrar respuestas en los titulares del diario y se siente víctima de su vergüenza. Sin querer nota que la pareja ha terminado de desayunar, se han levantando y caminan hacia la puerta del café. Alessia los sigue con la mirada, buscando detalles que le indiquen cuál fue el error de sus pensamientos, para despedirse de su furtiva amante de baño. La hizo suya, la poseyó, le mostró el placer brindado por una mujer como ella… ¿cómo era posible que sea solo un deja vu de su mente?

En el umbral se detiene Jazmín y la mira directamente a los ojos. Fracción de segundos talvez, pero mantuvo la mirada directa hacia ella. Jazmín esboza una cómplice sonrisa, guiña un ojo, voltea y se va. De la mano de un hombre.

Alessia siente un hilo de escalofrío recorrer su vientre. Ahora cree que está tomando demasiado café.

9 comentarios:

dark ikari dijo...

eto......esto...es algo...si palabras

en realidad me gusta la manera en que lo redactan y llevan el ritmo de la historia

claro que tuve que parar un poco por que me dio un no se que pero seguiore leyendolo en la casa

palabra

Nita- dijo...

Me alegro que te haya gustado dark. Ahora le toca ir a Lesmode y darnos su calificación =o)

Apure que tiene hasta mañana nomás =p

dark ikari dijo...

oki

alma dijo...

Esto es maravilloso me ha pasado un par de veces con una chica que trabaja en mi misma sede... es increible WOW...
Felicidades chicas.

Anónimo dijo...

En tu descripcion dice que eres todo lo que leo en este blog, para mi eres una lesbiana hermosa!!!

Anna dijo...

Me encanta, sin duda.

Paula B dijo...

http://historiadesexualidad.blogspot.com.ar/

Hola chicas las invito a leer la historia de mi sexualidad, Besos!

Paula B

Anónimo dijo...

Muy rico ya me exite

Anónimo dijo...

En este portal erótico para mujeres tienen relatos perfectos para un día lluviso :D. Aquí os dejo una pincelada de uno de ellos: http://www.pasionis.es/relatos-eroticos/relato-erotico-lesbico-la-camarera