lunes, julio 13, 2009

Cuando faltan el respeto, y creen no hacerlo

Este fin de semana me tocó estar presente en dos lugares en los cuales tuve que armarme de paciencia, respirar hondo y tratar de no lanzar un zapato a la cabeza de dos personas. Procederé a contarles ambos acontecimientos:

1ero - Cine, ¿llevo a mi hijo de 2 años? Sí, por qué no.
Wrong!
Las personas que han visto conmigo una película saben que soy bastante un poco, temática. Me gusta llegar con tiempo, encontrar una excelente o muy buena ubicación, apagar el celular o ponerlo en silencio, no hablar cosas ajenas a la película (y hacerlo en voz baja) y sobre todo, ver-la-película. Digo, para eso uno va al cine, ¿verdad?

Día: Domingo
Hora: 6pm
Película: La Propuesta.
Problema: Una familia que llevó a un peladito que no paró de hablar, moverse, saltar e interrumpir la función.

Yo adoro los niños, son lindos, graciosos, inocentes, bla bla bla, pero a ese peladito lo quería hundir en la salsa de queso y pegarlo al asiento. ¡Cheto ahí carajo!

Luego analicé: espera Diana, el niño no tiene la culpa... Pero embadurnar al papá con queso fundido iba a salir muy caro.

¿Qué pasó? Algunas personas empezaron a exclamar el famoso "ssshhhhhhh"... y por más que quisieron controlar al peladito, se quedaba quieto un par de minutos, y volvía a lo mismo.

Yo: Sssshhhhhhh...
Padre y niño: Nada...
Yo (perdiendo la tolerancia): Sssshhhhh... esto es un cine, no una guardería.

Damas y caballeros, niños y niñas, público presente. Para que yo, deje de ver la película para exclamar algo así es que ya me agotaron la paciencia. Ir al cine con una criatura de esa edad, es una tortura, para el resto de personas y para el pobre pelado, que no entiende por qué en una sala oscura todos están sentados viendo una pantalla. El crío se aburre, empieza a moverse, y a hacer relajo, normal en su edad. Señor, no lo lleve, déjelo al cuidado de alguien responsable, o no vaya, se compra la película y la ve en casa. No es lo mismo, lo sé, pero no es justo para el resto de personas tener que escuchar una vocecita chillona.

¿Qué hizo el padre? Se volteó a reclamarme por lo que dije. Como dice Andrés López en Pelota de Letras, deje así. Yo di mi opinión (posiblemente grosera, lo acepto) y no quise iniciar una discusión.

2do - Viaje en bus intercantonal - Señora reclamando a las 3am al chofer para que prenda el aire.
Wrong again!

Me encanta viajar. Mi problema con los viajes nocturnos en bus de más de 4 horas es que no puedo dormir. Envidio a todas esas personas que se sientan, se acomodan, se duermen plácidamente y se despiertan al llegar al destino.

¿Yo? Pido ventana, dormito, llevo un libro, dormito, escucho música, dormito, le doy rienda suelta a mis pensamientos, dormito, veo el paisaje, dormito. Dormito, dormito, dormito.

Sin embargo, ayer, en un viaje de 8 horas de vuelta a mi ciudad, venía tan cansada que pude quedarme dormida. Hasta el momento en que una señora empezó a tocar insistentemente la puerta de la cabina, exigiendo que prendan el aire acondicionado porque tenía mucho calor. Empezó a reclamar que el mal servicio, que la vez pasada fue lo mismo, que no era justo, bla bla bla.

Le prendieron el aire.

¿Yo? No sólo estaba despierta, y temía no poder volver a dormir, sino que aparte, me empezó a dar frío.

Oh milagro, volví a quedarme dormida.

3am, nuevamente la señora jodiendo tocando la puerta, chillando que le prendan el aire, que se moría de calor. Al fondo, la voz de un hombre gritaba "abusivos". Yo ya estaba perdiendo la paciencia.

La señora tiene todo el derecho de reclamar, no voy a negarle ese derecho. Pero sí voy a estar en contra de que reclame a gritos, a las 3 de la madrugada, en un bus lleno de gente durmiendo. Ya me daban ganas de parar el bus y botarla a ella con la familia, dejarlos en plena carretera para que sienta el frío del que tanto se quejaba. Para colmo, estaba con pantalón, blusa (supongo manga larga) y blazer. O sea, poco más y forrada.

¿Yo? Despierta y con frío nuevamente. Demonios.

No puede ser, volví a quedarme dormida.

Para finalizar, me volvieron a despertar, no la señora, sino una chica implorando que apaguen el aire porque hacía demasiado frío. Al pedido se sumaron algunas voces más, entre ellas la mía. El asistente de cabina decía que luego la señora iba a volver a reclamar y ahí sí salté: "Señor, somos mayoría los que queremos el aire apagado. Usted tranquilo que si ella vuelve a reclamar nosotros lo defendemos" XD

Apagaron el aire, gracias a Dios, la señora no volvió a reclamar, bendito sea, me volví a quedar dormida, aleluya. Para cuando me volví a despertar, ya estábamos llegando al terminal.

En resumen, bendito domingo que puso a prueba mi paciencia...

4 comentarios:

Ludovico dijo...

yo les mato. al menos lo del cine.

Ursus Andinus dijo...

A ver, el crío de humano tiene que ser controlado y amaestrado por los padres, si es irrespetuoso llevarlo al cine cuando va a joder. Yo si he llegado a recriminar a los que no dejan ver la película (celulares con timbres de la cucaracha en plena función, niños hiperactivos, los q no saben bajar los brazos, el que te patea el asiento más de 3 veces en 10 minutos, etc.)

En el bus,... hay que armarse de paciencia, es fuerte eso de no dormir, yo he tenido problemas de dormir por 2 horas en viajes de 28 o 36 horas, y si me hacen lo del aire: ahí mismo le doy el tate quieta a la señora. (no se xq siempre tienden a ser las señoras las quejonas escandalosas)

Pero bueno, esas cosas son las que nos pasan y toda agauntarse

El Cuy dijo...

Jajajajaa, me pasó lo mismo que a tí el día domingo, pero yo soy bueno para poner el cerebro en off :P

Ricardo Astrauskas dijo...

Para la proxima lleva un tarro de cloroformo, y veras como tus problemas se solucionan mas facil, jaja