martes, abril 26, 2011

Dios bendice a Diana.

Ayer fui bendecida por un completo extraño. Y se sintió bien, no voy a negarlo.

No soy religiosa. Criada como católica. Bautizada, primera comunión realizada. Jamás me confirmé. El clásico caso de la persona que se graduó de un colegio religioso y dejó de creer en la religión. Díganme agnóstica, no creyente, espiritual, como quieran denominarme. ¿Creo en algo? Sí. Creo que puede haber un ser superior, una energía. Creo en la energía, en que todos estamos unidos por ella. Y a lo mejor es eso a lo que llamamos "dios". Nuestra unión, nuestra fuerza.

Pero para no desviarme del asunto, volvamos al tema de este post. Ayer me encontré con un gran amigo, de toda la vida. Evangélico. Y fue con un amigo de él, su "hermano en Cristo". Estábamos conversando mientras esperábamos que nos sirvieran el café. Cuando estos llegaron, ellos agacharon sus cabezas, cerraron sus ojos y dieron las gracias. Hace tiempo que no me veía con mi amigo así que me había olvidado de esta costumbre. Por respeto, cerré los ojos también. Y escuché:

"Bendice Señor a Diana. A su familia, su trabajo, su vida. Cólmala de tus bendiciones, que nada le falte, que tu dicha siempre esté con ella. No la abandones."

Este chico no me conocía, más de lo que mi amigo le ha de haber comentado, y lo poco que conversamos antes de la comida. Y aun así le pidió a su dios que me acoja bajo su brazo protector.

Sin darme cuenta estaba sonriendo. No creo en su dios, no sé si exista. Pero él sí cree y me brinda un poco del mismo.

¿Volveré a ser religiosa? No lo creo. Me siento feliz con mi decisión. Conectada con mi ser interior, y esa energía universal. Respeto las religiones, así como espero que ellas respeten mi elección.

Pero ayer, ayer recibí con mucho agrado esa bendición. Gracias.

2 comentarios:

Christian dijo...

Creo que queria anotar contigo see era su approach jajaja

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

que bonito