sábado, agosto 22, 2015

Despertar.


Me gusta despertarme sin alarma. Simplemente despertarme cuando mi cuerpo ya haya tenido la cantidad de descanso necesaria para empezar un nuevo día. De lunes a viernes madrugo a las 5am, y salto como canguil. Porque tengo una rutina diaria ya establecida, horarios fijos, y objetivos por cumplir. Por ello adoro cuando llega el fin de semana. No hay alarma, y días como hoy, no hay planes fijos. Puedo hacer todo.


O nada. Puedo simplemente hacer nada.



Me gusta despertarme y escuchar a lo lejos el ruido de la ciudad. Sí, para mí suena lejos, aunque vivo en una avenida principal. Porque mientras estoy acostada en la cama, todavía arropada, entre dormida y despierta, los carros suenan distantes. Guayaquil pudo haber despertado ya. Yo no. No quiero levantarme todavía.



Pero incongruentemente, mi inspiración sí se despertó. Y heme aquí escribiendo esto. Pero como les dije más arriba, hoy no hay planes fijos. Así que: vuelta a la cama, mona.



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