martes, mayo 10, 2011

Crónica de un concierto soñado: Paul McCartney

Escuchar a los Beatles desde el vientre de tu madre es algo que define tu gusto musical desde antes de nacer. Balbucear Yellow Submarine cuando ni siquiera sabías hablar te etiqueta como una futura beatlemaniaca. Haber estado en el concierto de Paul McCartney en Lima, Perú, el 9 de mayo de 2011, es algo que te marca para toda la vida.

El estadio Monumental fue el escenario de una noche espectacular e inolvidable. Casa llena. El frío de la capital no desanimó a millares de fans que coreaban los remixes que programó el equipo de producción. A las 21h00 proyectaron en las pantallas laterales una animación que resumía la cronología artística de Paul McCartney. El público hacía la clásica ola en los graderíos mientras gritaban "¡Paul! ¡Paul! ¡Paul!".  21h30 se apagaron las luces y la euforia se apoderó de todos. Paul entró caminando y saludando a sus seguidores. Sin hacernos esperar más, abrió el concierto con "Hello, goodbye".

Creía estar preparada pero fui engañada por la emoción. Las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas. Estaba escuchando en vivo y en directo a Paul McCartney, a un icono. Estaba cantando junto a él aquellas canciones que he escuchado durante toda mi vida, gracias a mi padre y su herencia musical.

Paul McCartney tiene un carisma que te enamora. Se dirigió a su público tanto en inglés como en español ("voy a tratar de hablar en español" digo con su clásico acento británico pero se le entendía sin problema). Bailaba, hacía muecas, saludaba, sonreía, tenía una expresión cálida en sus ojos. La edad ha marcado su cuerpo, pero no su esencia. Sigue siendo un jovencito lleno de vida.

Entre canción y canción, coreábamos el clásico "Ole, ole, ole… Paul, Paul…" y en un momento Paul nos sorprendió sacando en ese momento los acordes de nuestra barra. Y sin darnos cuenta, estábamos gritando "Ole, ole, ole… Paul, Paul…" con su acompañamiento en la guitarra. "¡No puede ser! Acabamos de componer una canción con Paul", pensé entre risas.

Su repertorio fue impecable. Canciones de los Beatles, Wings y de su época de solista. Jet, Helter Skelter, Back to the USSR, Paperback Writer, Band on the Run, I Gotta Feeling, Get Back, A Day in the Life junto a Give Peace a Chance, y no podía faltar Hey Jude, Let it Be y Yesterday. En un momento, Paul le dedicó una canción a "su amigo John" y entonó Something. Cuando cantó Live and let die, el despliege de luces y fuegos pirotécnicos fue impresionante.

Dos horas y media fue la duración del concierto. Al final, nos despidió con Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band y The End. No podíamos pedir más. Una experiencia inolvidable. Un show fantástico. Regresar al hotel y dormirse con un único pensamiento: "Estuve en el concierto de Paul McCartney". Es algo que nunca olvidaré.

Dedicado a ti papá, gracias por tanto, gracias por todo.

1 comentario:

silencio dijo...

Hola, acabo de leer tu pequeño y poderoso reseña, me mola mucho.
Yo al igual que tù llorè mucho, estaba emocionadìcima, cuando menos pensè estaba tragandome las làgrimas.Cantando y no dejando de gritar: Paul eres el mejor" e intentando que al menos mi "pequeña" voz llegue a oìdos de Paul.
fuè especial..
Recuerdo que cuando cantò helter skelter dije: Paaaaaaaaaa esto es para ti.!!
bueno que puedeo decirte..
cante las 33 canciones jo jo jo
besos maja!
saludos de Lima, Perù.