miércoles, junio 23, 2021

El primero en saberlo.

Salía de hacer unas compritas en un local de confianza. Al decir "de confianza" es porque ya me conocen lo suficiente para dejar la bici en la entrada y no tenga que llevarla al parqueadero para amarrarla. Es lo que me dijo el guardia en una de mis anteriores visitas: "déjela aquí nomás que yo le echo un ojo. Allá atrás no puedo verla". Es una persona muy agradable de tratar, con quien cruzo par de palabras antes y después de entrar en la tienda. Al salir me preguntó por mi bicicleta, y me enseñó una que están vendiendo en la misma tienda, preguntando mi opinión sobre la calidad. Resulta que cada dos semanas los rotan, y le va a tocar ir a otro local que queda más lejos de su casa, y está pensando ir en bici. Mientras la veía, hablábamos y le daba mi opinión, sonó mi celular. Contesté una llamada que llevaba esperando un día (y medio año). Escuché, agradecí, y colgué. Miré al guardia y le dije:

- "Usted es la primera persona a la que le digo que acabo de conseguir trabajo".

Enmascarillados y todo pude ver en sus ojos la felicidad. Me felicitó, dio sus bendiciones y deseo que todo me vaya muy bien. Yo no paraba de sonreír. Luego llamé a mi novio. Quien también está muy contento. A mi mamá le diré en persona. Porque sé que va a emocionarse al punto de abrazarme. Y eso no me lo voy a perder en una llamada.

Tengo otra vez trabajo. Gracias, gracias, gracias. 

martes, mayo 18, 2021

Huelga de mascarilla.

Guayaquil, 18 de mayo de 2021

Querida pandemia:

Estimada pandemia:

Pandemia:

Es mi deber informarte que hemos decido postergar la boda hasta que te vayas de nuestras vidas. O, por lo menos, hasta que te tengamos más controlada. ¿El motivo principal? No estás invitada.

Sabemos que será una ceremonia íntima y pequeña. Pero aun así, entre los contados invitados que tendremos, no te queremos presente. Siento mucho tener que hacerte un desplante así.

Permíteme expresarte nuestro sentir. Queremos tener fotos sin mascarilla. Descubrirnos dándole un fuerte abrazo a alguien. Reírnos a carcajadas sin pensar en esas gotitas de saliva que salen de nuestra boca. Sonar un beso en la mejilla. Queremos libertad de expresión. No más toques de queda ni confinamientos. Lo único que queremos que se contagie la gente es de risas y amor.

Queremos libertad de celebrar nuestro amor sin restricciones de bioseguridad. Sin temor a que estés entre nosotros y te disperses. Sin tener que medir el distanciamiento o echarnos alcohol frecuentemente en las manos. 

Llegaste a cambiarnos la vida y hemos aprendido a vivir contigo en nuestro día a día. Y no nos gusta. Qué pena ser así de franca pero nos caes mal. Lo bueno es que nuestro amor sigue intacto. Y eso no lo has podido cambiar. 

Ándate nomás, que aquí no te queremos más.

Atentamente,

Diana.

lunes, mayo 17, 2021

It's a girl

Alex está acostado en la camilla del quirófano, desnudo y cubierto por una sábana. Su expresión es de nervios. Sus ojos no dejan de ver todo lo que sucede a su alrededor. Ve los equipos médicos para monitorear sus signos vitales, la lámpara de luz y al personal que se encuentra preparando todo para la cirugía.

El médico, un hombre de 40 años, se acerca a Alex.


—¿Cómo te sientes?

—Ner… nerviosa —respondió con voz entrecortada.

—Lo sé. Es normal. ¿Estás segura de querer seguir?

—Sí… Sí, lo estoy —tragó saliva— ¿Todo va a salir bien, doc?

—Claro que sí. Respira profundo y empieza a contar hacia atrás desde 10. Cuando despiertes, verás en el espejo a la mujer que tienes dentro de ti. Confía, Alexandra.


Alexandra sonríe y empieza a contar en su mente: 10… 9… 8… 7… La anestesia empieza a hacer efecto… 6… 5… 4… Cierra sus ojos… 3… 2… 1… Queda profundamente dormida…

Afuera en la sala de espera está Beatriz sentada, sosteniendo entre sus manos un peluche en forma de oso. Está nerviosa y mira constantemente el reloj de pared encima de la recepción. A su lado están su cartera y una bolsa de papel de regalo. Beatriz mira hacia arriba y murmura algo, como una plegaria. Baja la mirada al oso y lo aprieta. Vemos que es un peluche gastado por su uso, con una camisetita azul que dice: “It’s a boy”. Beatriz derrama unas lágrimas, aspira profundamente, y mete la mano en la funda de regalo para sacar un peluche, nuevo, en forma de oso con una camisetita rosada que dice: “It’s a girl”. Pone sobre su regazo un oso al lado del otro, los mira, y esboza una sonrisa nerviosa, mientras se seca las lágrimas.

miércoles, mayo 12, 2021

Pretextos

El calor era insoportable. Salir al mediodía a hacer los trámites de costumbre era una tortura para Joaquín. Se solía sentir como un ingrediente más de la sopa caliente en la que se convertía Guayaquil durante el invierno. No sabía si odiaba más el calor o la humedad. Hoy se sentía un fideo flotando entre la papa, la zanahoria, y las arvejas. 

Entrar al banco era el mejor pretexto para refrescarse. Iba a sacar el dinero para pagar el curso de cocina que iba a empezar esa misma tarde. Sus mayores logros eran no romper la yema del huevo frito, o hacer sánduches de jamón y queso. Hacer arroz en olla arrocera no valía. Pero Mariela sí. Valía. Y mucho. Iba a meterse al taller de cocina sólo para verla todos los días. Otro pretexto más. La vida de Joaquín estaba llena de pretextos.

Módulo 1: Ensaladas.

Mariela era una mujer muy divertida y espontánea. Joaquín buscaba cualquier pretexto para sentarse cerca de ella y así, cuando tocaba elegir pareja para trabajar, les tocaba juntos. Entre picar tomates y pelar zanahorias, Joaquín descubrió que un secreto de una buena vinagreta era ponerle un toquecito de azúcar para cortar la acidez del limón.

Módulo 2: Pastas.

Joaquín solía esperar a Mariela en la entrada del aula, con dos cafés en mano. El de ella, con edulcorante. En su mente estaba haciendo puntos para atreverse a invitarla a salir, pero cada vez que se armaba de valor, algo sucedía. Llegaba un mensaje de texto, u otro compañero llegaba y se unía a la conversación. Joaquín se quedaba con la pregunta en la lengua y la ahogaba con un sorbo de café. Al menos consiguió llegar al punto exacto de cocción de sus fideos. Siempre quedaban “al dente”.

Módulo 3: Cocteles.

Luego de 3 Margaritas, 2 Mojitos y 4 Piña Coladas (¿4 o 5? Joaquín ya no estaba seguro) Mariela se encontraba de muy buen humor. Salieron tarde de la clase y ya corría viento de verano. Ese rico viento nocturno que mueve las copas de los árboles y levanta las hojas caídas. Joaquín le ofreció su chompa a Mariela, quien aceptó muy gustosa. Se la quedó viendo, embobado, y estuvo a punto de besarla. Pero se demoró mucho y el taxi llegó. La vio subirse en el carro e irse, y con ella su último pretexto de tener algo llamado amor.

Y como todo ciclo, el calor volvió. Bendito calor. Joaquín, al menos, ya no se sentía como cualquier papa de la sopa. Ahora era la pierna de cerdo adobada a las finas hierbas rodeada de vegetales que tenía en el horno hace 1 hora. El arroz con queso y albahaca estaba graneadito. El vino ya mismo lo iba a descorchar para que respire. En la pared había colgado su diploma enmarcado. Quizá no encontró el amor que buscaba pero la vida le puso otro en su lugar. ¡Ja! Otro pretexto más.

jueves, abril 15, 2021

Llévese a la niña.

Vamos desempolvando este blog. Llevo demasiado tiempo sin escribir algo aquí. Y es que ahora suelo opinar más rápido y en menos caracteres en otras plataformas digitales (entiéndase Facebook y Twitter). Pero hoy se me ha antojado darle un poco más de teclas a la inspiración.

Me encontraba en la fila del supermercado para pagar par de compras que hacían falta en casa. Era la siguiente. De pronto detrás de mí escucho una voz que decía: "señora, señora", y giré para ver quién osaba señoriarme. Resultó ser otra señora con una niña pequeña dentro del carrito de compras, quien al verme girar me dijo: "señora, llévese a la niña, que está malcriada". En ese momento, aunque la mascarilla me cubre la mitad de la cara, no me cubre los ojos, ergo, la mirada. Bajo la misma para ver a la niña, quien se me queda viendo atenta, con un atisbo de inseguridad. Para los que no me conocen físicamente, mi aspecto puede infundir temor. Mido 1.69, soy tuca, y mi expresión facial neutral es seria. O sea, parezco cabreada. De paso estaba vestida con una pantaloneta deportiva, camiseta, zapatos de caucho y gorra. O sea, toda una marimacha. Dentro de mí surcaron, en una fracción de segundos, algunas respuestas, entre ellas una puteadita de confianza a la mujer que me estaba ofreciendo a la niña, cual mercadería. Volví a subir la mirada hacia ella y le respondí (con un tono muy suave): "no, no puedo llevármela, no es mía. Es suya". Y la mujer, sorprendida ante mi respuesta, dijo: "llévesela, no se está portando bien". 

No-se-está-portando-bien. O sea que es mercancía dañada. Y la despachas. Resultó defectuosa. Y la devuelves. 

Años atrás ya hice una publicación sobre este mismo tema. Con links, argumentos y demás donde explico lo perjudicial que es para un niño escuchar este tipo de frases de sus padres, o adultos a cargo.

Por la expresión de la niña deduje que no era la primera vez que escuchaba esa amenaza. Pero, quizá, era la primera vez en que recibía una conversación directa de la otra persona. "¿Te estás portando mal? ¿Qué quieres hacer?", le pregunté. La niña señaló el estante de los juguetes y dijo: "quiero jugar". Y entendí.

No sé si se estaba portando "mal". Quizá a la niña ya le habían dicho que no. Pero llevar a un niño a un lugar donde están EXHIBIDOS LOS JUGUETES le va a dar ganas de jugar. Chuta, a ver, yo tengo 38 años, y si entro a una juguetería paso por el pasillo de los juguetes para bebés o niños pequeños y APLASTO LOS BOTONES. Si hay un cartelito que dice TRY ME, créanme, yo pruebo. 

"Mira", le dije, "en este lugar no podemos jugar. Aquí venimos a comprar cosas que necesitamos para la casa. Mira (y le enseñé mis compras), yo estoy comprando azúcar y comida para mi gato. Y veo que ustedes están comprando pan, y otras cosas para comer. Tienes que esperar a llegar a casa y ahí apuesto que podrás jugar". La niña se me quedó viendo, y se quedó callada. La señora igual. Giré y le entregué mis cosas al cajero.

No sé cómo hubiese sido yo de madre. Es una labor admirable. Quizá iba a terminar perdiendo la paciencia y soltando la misma frase pendeja. Soy impulsiva, y con los años he aprendido a controlarme antes de decir o hacer algo de lo que después me arrepienta. Y todavía me falta mucho por aprender en esta vida. Así que creo que así estoy mejor. Sin descendencia a quien le joda la vida.

lunes, agosto 10, 2020

Wonder

HE LLORADO TODA LA PUTA PELÍCULA. MALDITA SEA.

Y este post va rapidito para decir: ¡GRACIAS!

Agradezco estar viva.
Agradezco tener viva todavía a mi madre. Conmigo.
Agradezco tener una madre maravillosa. Hermosa. Fuerte. Inteligente. Amorosa. Increíble.
Agradezco tener familia.
Agradezco tener salud. Pandemia condenada. Agradezco estar sana. SANA.
Agradezco tener un novio fabuloso. Acolitador. Amigo. Amante. Camarada. Único. Especial.
Agradezco tener amigas. Mujeres fantásticas. Que me apoyan. Me entienden. 
Agradezco tener trabajo. Saldo en mi cuenta. 
Agradezco tener techo sobre mi cabeza, comida en la mesa.
Agradezco haber tenido un padre loco, fantástico. Que se me hizo uno con el mar antes de tiempo. Pero que siempre vive en mis recuerdos.
Agradezco mi vida. Mis cosas. Mi gato. Mi bici. Mi ropa.
Agradezco tener un hermano que se me fue lejos, pero gracias a la tecnología nos tenemos cerca. Un hermano que me defiende, me apoya, me extraña.
Agradezco un gajo de cosas. Agradezco todo lo que he atravesado en mi vida. Agradezco la tartamudez de mi infancia. El haberme sentido fea, gorda, machona. Porque todo eso me hizo lo que soy ahora.
Agradezco a todas las personas que me apoyaron. Me dieron una mano. Estuvieron ahí para que no decaiga.
Agradezco a todas las personas imbéciles que se cruzaron en mi vida. Porque me enseñaron muchas cosas.
Agradezco mis errores. Mis aciertos.
Gracias, chucha. Gracias por todo. Porque soy lo que soy gracias a todas las decisiones que he tomado en mi vida.

Yo sabía que iba a chillar con esta película.

Gracias.

sábado, junio 22, 2019

Cuando me muera.

1. Donen todo lo que sirva de mi cuerpo. ¡TODO! Cuantas más vidas pueda salvar, seré más feliz. Si es que hay otro plano astral donde pueda serlo.
2. Lo que quede de mi cuerpo, crémenlo.
3. Me encantaría que me mezclen con tierra de sembrado y una semilla de mango. Me plantan. 🥭
4. En caso de no poder plantarme para convertirme en un jugoso mango, lleven mis cenizas al mar. 🌊
5. En mi velorio más les vale que se rían, cuenten chistes, y se acuerden de las pendejadas que hice. Pueden llorar pero no sufran tanto.
6. Brinden café, vino y cerveza. ☕🍷🍺
7. Contraten un carrito de canguil 🍿, algodón de azúcar, y churros. No será solo para los niños. ¡No se hagan los muy mayorcitos! ¡Bien que los veré comiendo churros!
8. Pongan música de los Beatles.
9. Cierren mis cuentas de redes sociales.
10. Vendan y donen mis pertenencias.

Pero por sobre todo, SIGAN VIVIENDO Y SEAN FELICES.
En caso de existir un más allá, ya nos hemos de volver a encontrar.