Unas cuantas caricias para transmitir lo que veo, pienso, siento y creo...
lunes, junio 22, 2026
Cuando tu esfuerzo se desmorona en tus manos.
domingo, octubre 26, 2025
La barra.
Has estado sentado junto a ella toda la noche. Bueno, todo el tiempo que yo he estado aquí. Calculemos... 2 cervezas, 2 cocteles de cortesía del pana bartender que te da lo que sobra en la licuadora en vez de botarlo. Poco más de 2 horas. Y no te he visto que la hayas mirado a los ojos.
¿Por qué? Me pregunto.
Lo bueno de venir sola a tu bar favorito es poder perderte entre tus pensamientos y observar a los demás clientes. Sí. Me gusta observar. El murmullo de conversaciones distintas y distantes se mezclan en mis oídos con la música de turno. Y no tengo que prestar atención a nadie porque nadie vino conmigo. Soy simplemente yo y las voces en mi cabeza.
Y sí, soy yo, contigo y con ella. De lejos. En la misma barra pero con suficientes bancos de distancia para observarlos sin ser observada.
¿Por qué no la miras? ¿Me estás mirando a mí? No lo creo. Diana, vuelve a calcular: 2 cervezas, 1 margarita, 1 periodo fértil. No, no. Peligrosa combinación. Ya le escribí a mi novio. Mejor pido la cuenta.
viernes, junio 23, 2023
No te quiero.
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| Fuente: istockphoto |
domingo, mayo 07, 2023
Los gemidos de Pavlov.
Se dice que somos animales de costumbre. Y que en 21 días puedes crear un nuevo hábito. Nosotros necesitamos apenas uno, quizá dos, para reforzarlo. Despertarnos con la alarma, encontrarnos en la cocina y darnos los buenos días mientras uno sacaba los ingredientes para preparar el desayuno y el otro buscaba en su celular la banda sonora de la mañana, para luego, juntos, entre baile, risas, miradas cómplices y cáscara de manzana preparábamos la primera comida del día, la favorita de ambos. Luego el "niño" (con más canas y experiencias vividas) llegaba y se unía. Y así los tres compartíamos conversaciones variopintas. Siempre con risas, siempre con buena vibra.
En el tercer día (o noche, más bien), gracias a un inmovilizador e incómodo dolor de cuello, se agregó un nuevo hábito a la rutina: dormir juntos. Tu cama era más grande, la mía improvisada y pequeña. La conexión fue inmediata. Ambos estábamos (estamos) rotos y, sin darnos cuenta, al abrirnos y acercarnos en nuestra vulnerabilidad nos estábamos curando. Historias similares de fracasos, que si los vemos bien, no lo son. O debemos sacarles ese estigma que la sociedad y crianza nos han impuesto. Son decisiones necesarias que debemos tomar para seguir caminando en este sendero llamado vida. Sendero que siempre puedes modificar porque, como bien dice la frase: "caminante no hay camino, se hace camino al andar". Son aprendizajes que nos vuelven más fuertes y más sabios. Más humanos, reales y auténticos. Nos enseñaron que los fracasos son malos pero estábamos justamente en un taller donde teníamos que fracasar y disfrutar de ese estado. De esa vulnerabilidad. Sin miedo. Ay, el universo es tan lindo cuando te encaja las cosas en el momento justo.
Destendimos juntos la cama. Me acosté yo, te acostaste tú. Nos arropamos. El frío (¿sólo el frío?) hizo que nuestros cuerpos se acercaran para prodigarse calor (¿sólo calor?) y así, sin más, encajamos. Mi brazo por encima de tu pecho. Tu mano acariciando mi brazo. Mis dedos se perdían en tu cabello. Nuestras piernas se entrelazaron. Sentíamos nuestras respiraciones. Podía escuchar el latir de tu corazón. Intentamos quedarnos dormidos pero no pudimos. Cambiábamos de posición cual bailarines de contact. Siempre tocándonos. Con mucho cariño, con mucho respeto. Cuidándonos.
Así pasaron los minutos, muchos, muchos minutos, sin poder dormir. Lo sentíamos. Nos sentíamos. Queríamos acercarnos más. Yo quería besarte. Sabía que tú también. La respiración nos delataba. Pero ninguno decía nada. El temor se colaba entre los espacios que dejaban nuestras curvas. La incertidumbre se hizo presente. Pero la honestidad brotó de mi boca al susurrarte: "Es obvio que queremos besarnos". Escucharte decir "sí" me hizo sonreír y aunque estábamos en penumbras creo que te diste cuenta. "Pero tengo miedo que esto cambie esta linda dinámica que estamos creando", te dije. Y tú también temías lo mismo. Porque sabemos que hay momentos en la vida en los cuales das un paso y no hay marcha atrás. Y estábamos a punto de tomar uno. Se dieron un par más de intercambios verbales, confesiones y anhelos y nuestros labios se acercaron lentamente. Nuestras lenguas dejaron de producir vocablos para transformarse en otro tipo de sonidos. Ay, el universo es tan lindo cuando te encaja las personas en el momento justo.
Despertar al día siguiente, juntos y sonriendo fue el primer indicio de que la dinámica no iba a cambiar. Pero resulta que sí lo hizo. Cambió, para mejor. Descubrimos que compartíamos las mismas rutinas, como ser madrugadores, el gusto por retozar un rato antes de levantarnos, el ser metódicos para tender la cama, meditar. Nuestros movimientos estaban tan sincronizados que parecían ensayados. Si yo entraba al baño tú doblabas la ropa. Si tú te cepillabas los dientes yo llenaba los termos con agua. En ocasiones nos adelantábamos al pensamiento del otro. Si yo pensaba en el abrigo tú ya los tenías listos para elegir. Si tú buscabas tu morral yo ya lo tenía en la mano. Y así la dinámica se enriqueció.
Cuatro días se convirtieron en ocho. Y ocho se transformaron en diez. Días para conocernos, noches para explorarnos. Nos hicimos bien. Fuimos terapia. Confirmamos que la esperanza no debe perderse y que aunque podemos extraviarnos y ver nublado el camino debemos seguir caminando, confiando en que esa neblina se va a disipar en cualquier momento. En que volveremos a ver con claridad. Confiar en la incertidumbre. Aprender a aceptar, a soltar. Disfrutar el momento. Estamos aquí y ahora. Fueron diez días en que crecimos (y también nos hicimos chiquitos), reímos, lloramos, sentimos. Vivimos. ¡Estamos vivos!
Gracias es lo Mínimo que puedo decirte. ¿Y desearte? Bueno, eso lo dejaremos en suspenso... Sabes lo que te quiero decir, ¿no?
miércoles, febrero 22, 2023
Curándome
Resulta que no apesto. Y mis piernas tampoco pesan. Se me ve linda despeinada. Uno de mis mayores atractivos es mi gran sonrisa. Sin darme cuenta, poco a poco, lo fui olvidando. Me fui olvidando.
"Bonita".
Me gustan mis brazos, mis estrías. La camiseta naranja que ya tiene un huequito. Los zapatos con los pasadores sucios. Sin darme cuenta, poco a poco, dejé de creer. De creerme.
"Mi diosa".
Me gusta tener sexo. Tocar y que me toquen. Besar y que me besen. Toda. Todo. Morder, halar el cabello, clavar las uñas. Dejarme llevar por la música. Jugar con manjar o leche condensada. Beber, beberte, bebernos. Sin darme cuenta, poco a poco, fui cediendo. Me fui cediendo.
"Me gusta saborearte".
Me gusta hablar, conectarme. Me gusta que me escuchen. Escuchar. Empatía. Sentir algo que, quizá, en este plano no se pueda explicar. Sentir que pertenezco a algo más. Algo más grande. Algo infinito. Superior. 11y11.
"Tú y yo seremos eternas".
Aprendí que puedo amar y ser amada como siempre quise. Aprendí a no resignarme. Aprendí que lo que quiero es real y es posible. Aprendí a pedir lo que quiero. A poner límites.
"Te encontré. No te vuelvas a perder".
Recordé que me gusta dedicar y que me dediquen canciones (77 en el momento en que escribo esto) y hacer cursilerías. Aprendí a inventar monólogos y hablarle al público. Volví a jugar ajedrez (guárdalo por ahora, porque todavía tienes que ganarme) y a bailar en público aunque no haya música sonando. Porque el ritmo está dentro de mí.
"¡Qué dice Luchita!"
Y así estoy, hallándome, descubriéndome, definiéndome, curándome, amándome. Ahora es momento de volver a mí. A sanar mi tierra para volver a sembrar. Para germinar, florecer, cuidar, mantener y valorar. Algo sano, algo mutuo. Construir. Trabajar.
Hoy me dejaste en el aeropuerto. Me voy. Pero, tal como dijiste, te quedas con el mandala y la camiseta con una condición: que regrese. Así que este no es un adiós.
Tú, y sin ti yo no. Tú, y sin ti ya no.
Florecer mirándote a los ojos, perfección.
Yo quisiera que me quisieras por ser yo, solo yo, la mejor.
Y entre toda esta gente nos fuimos a encontrar parecíamos predestinados para así bailar.
Tú has llegado a encender cada parte de mi alma cada espacio de mi ser.
Me metí en tu mente y tú en la mía yo soy tu demente y tú mi manía.
Era tu historia se cruzó con la mía tanta gente, tanta gente ahí fuera y coincidir aquel día.
Quiero darte un beso perder contigo mi tiempo guardar tus secretos cuidar tus momentos.
Y solo mírame con esos ojito' lindo' que con eso yo estoy bien hoy he vuelto a nacer.
Madre mía, ¿Cómo se hace para tanta conexión?
Sé que tú me miras a los ojos y es algo único sé que yo siempre quiero más.
Esta misma historia continua solo cambia el escenario en la escena del amor.
Y lo que opinen los demás está de más quien detiene palomas al vuelo.
Y ahora que estás aquí, aquí, aquí quiero hacerte pasar un buen rato, el mejor de los ratos.
Y si me voy a perder quiero perderme contigo.
No me importa si eres hombre o si eres mujer yo te veo como un ser de luz de cabeza a los pies.
No sé qué me hiciste pero vivo diferente.
¡Ay! No me llames loca por quererte así.
Porque me hizo sentir que gané la lotería antes de ella no sabía que alguien podía amarme así.
Y yo no sé si te tengo y aún no te he perdido si esto será eterno.
Ay, quiero ver tu perversión hasta dónde llegas, hasta dónde me has llevado.
Y donde quiera que vaya yo te llevo conmigo.
Who can say if I've been changed for the better but because I knew you I have been changed for good.
viernes, febrero 03, 2023
La visita y una flor.
No sabía si ir o no. Estaban atravesando problemas y no quería importunar con su presencia. Conversó con una amiga al respecto y le dijo: "anda". Se vistió, sacó las monedas del monedero y salió de casa. "En la tienda que está cerca le compraré alguna chuchería". En el bus ni siquiera leyó el libro que llevó. Su mente no paraba de pensar, procesar, analizar, recordar. Su corazón de sentir. ¿Estará bien que vaya? ¿Y si la estoy jodiendo? Pero una vocecita le seguía insistiendo.
El bus llegó a su destino, se bajó y empezó a caminar. Cruzó la calle. Conforme se iba acercando, su corazón palpitaba con más ímpetu. Divisó la tienda, entró, buscó con la mirada algo que le gustara y cuando hurgó en sus bolsillos no encontró las monedas. ¡Cómo! - se preguntó. ¿Dónde están? Metió la mano en todos los bolsillos y en ninguno las encontró. ¡Diablos! Las dejé en la cama.
Salió de la tienda y siguió caminando. Algo en el camino encontraré - pensó para sí. Y la naturaleza es sabia y el universo maravilloso, porque una cuadra antes de llegar se alzaba entre todo el cemento unas pequeñas flores amarillas. Sonrió y se acercó a arrancar una cuando algo viscoso sintió en sus dedos. Al verlos, estaban embarrados de algo café. Oh, no. Sí, eso mismo que ustedes están pensando lo pensó ella también. Se embarró de caca de algún amiguito de 4 patas.
Por suerte no es tan asquienta, así que, con la otra mano arrancó otra flor y siguió caminando. ¿Recuerdan que el universo es maravilloso? Justo antes de girar en la esquina unos señores estaban trabajando y ella les pidió de favor si tenían algo con lo que pudiera limpiarse la mano. Ellos, muy acomedidos, conectaron una manguera y el agua brotó para limpiar no sólo sus dedos, también se fue llevando un par de dudas consigo. Les agradeció y siguió.
Llegó a la casa, alzó la mirada al balcón y decidió llamarla.
No colgaron. La escuchó caminar, quitar el candado. Ella sonreía. Estaba ansiosa por verla asomarse. Para que la vea como una cojuda romántica enamorada parada en plena calle con una flor amarilla. Sí, la clásica escena de película de comedia romántica. Es más, había una cámara arriba siguiéndola, otra cámara arriba enfocando hacia abajo (la misma de arriba si estamos cortos de presupuesto) y otra cámara abajo haciendo un POV. De repente la vio asomarse y supo que hizo bien en ir.
Colgó y caminó a la puerta. La bendita puerta con la maldita cerradura a la que todavía no le agarra la maña y pelea para poder abrirla. Pelea, pelea, pelea, un giro, pelea, pelea, pelea, pelea, otro giro, pelea, pelea, pelea, pelea, pelea, por fin el último giro. Haló y no se abrió del todo. ¡QUÉ! Tenía puesto el pestillo por dentro. La escuchó acercarse detrás de la puerta y le indicó que no podía abrirla. Ella terminó de hacerlo. Abrió y se vieron. Ella estaba ahí, parada, vulnerable, en interior y camiseta, con ojitos tristes, parecía que todavía se asomaban un par de lágrimas de sus ojos. Ella se acercó, con la flor en la mano izquierda y sonrió.
- Te cuento que no puedo tocarte con esta mano porque al querer arrancar la flor, no esta sino otra, me embarré de ca-ca... - fueron las palabras que salieron casi en un hilo de voz y en un tono tan suave e infantil, justificándose.
Y ella rio. Así, con ojitos tristes, se rio. Se le acercó y la abrazó. Y sus corazones sonrieron.
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| Fuente |
martes, diciembre 06, 2022
La baqueta.
Comenzamos teniendo tres cosas en común: el nombre, el reloj y la orientación sexual. Conforme pasaba el tiempo esta lista de coincidencias se fue incrementando. Nada es casualidad, asegurábamos las dos. Y a veces, cuando crees que tienes la vida resuelta, el universo te sorprende colocándote en un momento y lugar preciso para aprender más de ti.
Ese sábado acudimos juntas al plantón. Y por más experiencia que tengas siempre estás expuesta a que te suceda algo. Y ese día pasó. En un acto cobarde y traicionero, un agente de la autoridad te roció gas lacrimógeno a quemarropa por la espalda. Los gritos y reclamos de todos los presentes no se hicieron esperar. Y la humanidad afloró en todos al correr a socorrerte. Entre lágrimas y gritos de dolor intentamos aliviar el ardor. Te quitamos la camiseta y te cubrimos la cabeza con otra, a modo de carpa, para soplarte humo de cigarrillo. Tú seguías llorando. Yo no sabía qué hacer, nunca había estado en una situación así.
Terminamos saliendo del lugar para ir a la casa de una de las compas. Te metimos al baño y, con celular en mano, buscamos como quitarte esa huevada de encima. Un litro de leche y varias jarras de agua jabonosa después tú seguías sufriendo. Yo no sabía qué más hacer, nunca había estado en una situación así.
En un momento de lucidez (o conexión con algo más) cerré la puerta del baño y te desvestí. Me quité también toda la ropa y nos metimos a la ducha. Te bañé. Te abracé. Te besé. Mientras lavaba tu cabello sentí el ardor en mis ojos. Todavía tenías gas encima y empecé a llorar también. Cerré mis ojos y seguí restregando. Toda tú temblabas. Y no era por el frío.
Te enjaboné toda, de pies a cabeza. El agua nunca dejó de correr. Al igual que mis caricias por todo tu ser. De pronto, mi boca se unió y empecé a decirte cuán orgullosa estaba de ti y lo admirable que eres. Una mujer fuerte, decidida, luchadora, valiente. Alguien que cambia la vida de las personas que topa.
Y así, entre el shampoo, el jabón y el amor te fuiste calmando. Tu piel ya no estaba enrojecida y respirabas con tranquilidad. Ya no llorabas. No me dejabas de abrazar. Yo no te iba a soltar.
No sabemos cuánto tiempo habrá pasado. Cerré la llave del agua y procedí a secarte muy suavemente. Te sentía tan vulnerable que cuidaba todos mis movimientos para no lastimarte.
Y así, aunque al comienzo no supe qué hacer ya que nunca había estado en una situación así, me dejé llevar por la energía básica que nos mueve: el amor.
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| Fuente: Percha |
lunes, septiembre 12, 2022
Derecha.
Se conocieron deslizando a la derecha. Ambos tenían la sensación de conocerse desde antes, aunque no sabían de dónde. Lo más seguro es que se hayan visto en algún lugar y no lo recuerdan. Pero sus rostros eran familiares. ¿En otras vidas? ¿Universos alternos?
Ella no busca amor. ¿Él? Ella no lo sabe. Cuando le preguntó él respondió: "lo mismo". No busca amor entonces, ella pensó para sí. Pero al decir "lo mismo" no se sabe qué mismo busca. Quizá no busca nada específico, susurró una pequeña vocecita en su cabeza. Que se dé lo que se tenga que dar, sentenció la misma voz. Y él estuvo de acuerdo.
Es a esa voz a la que le gusta jugar, contigo, que me estás leyendo, conmigo, quien está escribiendo, con él, quien me está inspirando. Aquel juego de seducción tan fácil de jugar, de seguir las reglas. Pero primero, establezcamos las reglas:
Lo primero es que sea soltero
Con cerebro sería el dos
Que esté bueno va de tercero
Y de paso que tenga buen humor
Ahora esa vocecita sugestivamente propone: "Tocará pasar al siguiente punto en la historia. Tú y yo en el mismo lugar. Piénsalo..." ¿Ya estamos en ese punto? Se preguntaron ambos. "Una cerveza cada uno. Una mesa. Quizá música de fondo", acotó la voz.
Y por ahora hasta aquí llega este escrito. Estamos en apenas el piloto. Quizá ni pasemos de este primer capítulo.
Que se dé lo que se tenga que dar.
miércoles, octubre 13, 2021
Tender la cama.
Hoy desperté desganada. La alarma del novio sigue sonando de lunes a viernes, así que por más que no quiera despertar temprano, toca hacerlo. Hoy creo que ni siquiera la escuché. O estaba tan profundamente dormida que no me afectó. Sé que no abrí los ojos y seguí dormitando. A fin de cuentas no tengo que ir a un trabajo ni marcar entrada en un biométrico, así que no importa si sigo en cama.
Hoy es, o fue, uno de esos días en que no quiero, quería, salir de la cama. ¿Cómo lo sé? Porque ni siquiera quiero tenderla. El novio se dio cuenta. ¿Cómo? Yo soy una "morning person". Apenas me despierto me activo y ya soy un ente útil para la sociedad. Él, en cambio, necesita procesar el hecho de haberse despertado en contra de su voluntad. Por ende yo soy la que se levanta de una y empieza su rutina matutina: preparo el desayuno y me equipo para ir al gimnasio. Hoy no fue así. Hoy no quería hacer nada. Cuando volví a abrir los ojos, sumergida en mis pensamientos negativos, encontré mi jarro con café recién pasado encima de mi velador. Un acto de amor. 💓
No sé si han visto el video del discurso motivacional del Almirante que empieza hablando de la importancia de tender tu cama. En caso de no ubicarlo, dense una vueltica y véanlo.
Me identifico plenamente con ese sentir: empezar mi día con un acto tan simple como tender la cama es algo que me hace sentir bien conmigo misma. Y es por eso que me doy cuenta que estoy en un bajón de mi montaña rusa emocional. Cuando no quiero hacerlo. Sin embargo trato de no estancarme o quedarme mucho tiempo abajo y volver a subir.
Estar sin trabajo me desanima. Porque no me siento útil. Es ahí cuando la mente me boicotea. Porque sé que soy valiosa, pilas, y un gran aporte para cualquier empresa que me contrate. Pero no, la vocecita bandida esa dentro de mi mente me cuchichea y jode. "Quédate acostada. No hagas nada". Y no vengo a darles el secreto o la solución para que no les pase lo mismo. No la tengo. Sólo vengo a contarles mi sentir. Mi experiencia. Es como si nos estuviéramos tomando un café y me preguntaras qué tal mi día.
¿Qué tal mi día?
Fui tarde al gimnasio. Pero fui. El profe ya me conoce cuando tengo pereza, porque le envío un emoji específico, y me anima para que vaya a entrenar.
Hice unas compritas para la cena de hoy. Y mientras escribo esto, un pollo está dorándose en el horno.
Terminé de ver Inside Pixar. ¿Dónde aplico para trabajar con ellos?
Le escribí a dos contactos informándoles que estoy buscando trabajo y les hice llegar mi hoja de vida.
Y claro, tendí la cama. Y verla así, me calma. Me da paz.
Hoy no ha sido un día grandioso. Y está bien. No todos los días son iguales ni fantásticos ni tienen que ser excelentes. Sáquese ese falso positivismo que te dice que siempre debes estar feliz. Está bien sentirse miserable a veces. Desmotivado. Desganado. Pero a final de cuentas depende de ti en qué emoción vas a quedarte. O cuál va a prevalecer. He tenido días mejores y peores. Hoy ha sido un día común y corriente de una mujer de 38 años que vive en Ecuador y está actualmente desempleada. Quizá mañana sea mejor. Espero que no sea peor.
Pero aunque se lea tonto, tendí la cama.
martes, mayo 18, 2021
Huelga de mascarilla.
Guayaquil, 18 de mayo de 2021
Querida pandemia:
Estimada pandemia:
Pandemia:
Es mi deber informarte que hemos decido postergar la boda hasta que te vayas de nuestras vidas. O, por lo menos, hasta que te tengamos más controlada. ¿El motivo principal? No estás invitada.
Sabemos que será una ceremonia íntima y pequeña. Pero aun así, entre los contados invitados que tendremos, no te queremos presente. Siento mucho tener que hacerte un desplante así.
Permíteme expresarte nuestro sentir. Queremos tener fotos sin mascarilla. Descubrirnos dándole un fuerte abrazo a alguien. Reírnos a carcajadas sin pensar en esas gotitas de saliva que salen de nuestra boca. Sonar un beso en la mejilla. Queremos libertad de expresión. No más toques de queda ni confinamientos. Lo único que queremos que se contagie la gente es de risas y amor.
Queremos libertad de celebrar nuestro amor sin restricciones de bioseguridad. Sin temor a que estés entre nosotros y te disperses. Sin tener que medir el distanciamiento o echarnos alcohol frecuentemente en las manos.
Llegaste a cambiarnos la vida y hemos aprendido a vivir contigo en nuestro día a día. Y no nos gusta. Qué pena ser así de franca pero nos caes mal. Lo bueno es que nuestro amor sigue intacto. Y eso no lo has podido cambiar.
Ándate nomás, que aquí no te queremos más.
Atentamente,
Diana.
jueves, enero 31, 2019
No me quiero olvidar.
- No me quiero olvidar de esa noche viendo tv en la sala y me llenabas la mano de maní garrapiñado cuando te dabas cuenta que me los estaba acabando.
- No me quiero olvidar cuando un 1 de enero me dijiste que lo único bueno de tu año fui yo.
- O de ese recorrido en moto en que, sin poder explicarlo, te abracé y sentí cuanto te amaba.
- No quisiera olvidar que una noche me abrazaste y dijiste que soy tu propiedad horizontal (y estallamos de risa por la ocurrencia).
- Una vez te fuiste de viaje y me dejaste comprado panes para mis desayunos.
- Un día me saqué la puta limpiando la casa y me destapaste una cerveza que, sin darme cuenta, habías puesto en el congelador.
domingo, agosto 05, 2018
El encanto del sur.
lunes, mayo 21, 2018
En mi libertad elijo quedarme contigo.
domingo, noviembre 12, 2017
El único asiento libre.
miércoles, febrero 17, 2016
¿Vivieron felices para siempre?
martes, noviembre 11, 2014
La incongruencia.
jueves, enero 23, 2014
Ven.
Aunque ahora que lo pienso, hace calor como para dormir abrazados. Pero igual, quédate cerca, toma mi mano. Que tu rostro sea lo último que vean mis ojos. Y sonreír, justo antes de quedarme dormida. Con tu recuerdo, con tu cariño.
Tu corazón latiendo junto al mío. Un ritmo tan conocido, tan tuyo, tan mío.
Caer despacio en ese mundo, donde somos y dejamos de ser. Donde volamos, y muchas veces, empezamos a caer. Aquel lugar donde los sueños se hacen realidad. Y me dejo llevar. De tu mano, a donde sea.
Vamos. Ven. Vámonos. Nos fuimos.
Sonríe, y digamos "adiós".
Hasta mañana, donde sea que estés...
Adiós.
lunes, septiembre 23, 2013
Quiero un beso de buenas noches que se convierta en uno de buenos días.
Cantar en el carro nuestras canciones favoritas. Se vale desafinar. Y reír. Quiero reír contigo. Hasta que nos duela la panza, y salten lágrimas. Escucharte reír. Que seas una de mis razones para sonreír.
Hacer ejercicio juntos. Cuidarnos. Mantenernos en forma. Porque nos gusta, porque nos hace sentir bien. Y pecar, ji ji ji. Romper un piti la dieta. Ay, malditos antojos.
Quiero bailar contigo. Dejarme llevar por tu ritmo.
Abrazarte. Hundirme en tu pecho. Acariciarte el cabello. Quiero respirarte. Llenar mis pulmones con tu aroma. Inundarme de ti.
Y escaparnos. ¡Adiós, mundo! Hoy sólo seremos tú y yo.
Acostarme en tu estómago a leer.
Hacer nada juntos.
Hacer todo.
Ser y estar.
Quiero crear una rutina. Que nos guste. Hacer el mercado. Tú cocinas, yo lavo. Yo cocino, tú lavas. Pares o nones.
Rascarte la espalda. Plantarte besos en toda la cara.
No siempre será fácil, no siempre estaremos de acuerdo. Prometo esforzarme. Sé que puedo ser cabeza dura a veces. Tú también tendrás tus temas. Y así te amaré. Por todo lo que eres, y lo que quieres ser. Por lo que somos.
Quiero defenderte, protegerte. Seré tu guerrera.
Llegará el día en que te vea, nos veamos, y todo será diferente. Seremos un equipo. Visualizaremos la meta. Seremos felices juntos.
--
Quiero.
jueves, septiembre 05, 2013
¿Homosexualidad? La acepto, mientras no la veo.
"Yo no tengo ningún problema con ellos. Si quieren andar juntos, está bien. Pero no es correcto que anden demostrando afecto en público. El otro día vi en una esquina a dos chicas besándose. Ya eso no deben hacer. No se ve bien. Y tampoco creo que deban permitirles adoptar niños. Va a crecer un niño desviado. No va a saber quién es el papá y quién es la mamá. O no va a entender por qué tiene dos papás o dos mamás".
Dijo tantas cosas con las que no estoy de acuerdo, que no supe por dónde empezar a debatir. Y así como él, deben haber muchas personas que piensan igual. Que toleren la homosexualidad mientras no la vean. "Living is easy with eyes closed".
Tolerancia:
2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
¿Tolerancia? Eso no lo considero tolerancia.
Eso es discriminación.
Entonces me viene la pregunta: ¿la homosexualidad va contra natura? Porque biológicamente el pene y la vagina están diseñados para encajar. Pero a la hora del sexo, se vale todo. Y ni hablar del amor. Si hay sexo sin penetración, y un sinfín de manifestaciones de amor, ¿por qué señalar a una pareja del mismo sexo?
Pero claro, el porno lésbico te enciende, ¿verdad?
Y a la hora de criar hijos, ¿cuál es el argumento que considera que dos hombres o dos mujeres no pueden educar a un niño con buenos valores, o principios? ¿Porque son homosexuales? El amor, el respeto, la comprensión, el perdón, la felicidad, el agradecer, la superación, el querer ser mejor, son innatas del ser humano. Ya sea hombre, mujer. Hetero, homo, bi, les, trans, y tantas definiciones. Todos somos capaces de amar, de ser felices, de enseñar, de aprender. ¿Una pareja del mismo sexo puede criar a un hijo con buenos valores? ¡Por supuesto!
Abre los ojos. El amor no se limita. El amor da, y recibe. El amor no se puede definir así y ya. Lo que es amor para mí, no será amor para el otro. Y si dos personas se encuentran, y nace algo entre ellos, algo que vale la alegría, algo por lo que valga la pena luchar, un sentimiento que crece y saca lo mejor de ellos, ¿quiénes somos nosotros para señalarlos y decirles que están mal?
domingo, junio 02, 2013
Quiero.
Quiero alguien loco como yo.
Que le guste planificar, y que también despierte un sábado sin planes y diga: "vámonos a la playa".
Que le guste que sea payasa. Y que ande en bici conmigo. Que haga ejercicio, y le guste estar en forma.
Que baile. Se coma mi comida. Y diga que está riquísima.
Que diga que yo estoy riquísima. Que me haga sentir una reina, una princesa, una puta en la cama. Que me coquetee, me diga que hoy estoy guapa. Y cuando algo no me asiente, me lo diga. Que se deje de huevadas, si ese jean me aplasta la nalga, dígalo.
Que sea un atrevido. Que me agarre la nalga en público, cuando nadie nos esté viendo.
Que despierte en la madrugada cachondo, y me haga el amor. Eso sí, no todas las noches. Quiero dormir, por favor.
Quiero alguien hogareño. Pasar un finde encerrados en casa. Descansando, viendo una peli. O cada uno por su lado.
Que comprenda mis manías, y me las goce. Sí, porque parece que soy obsesiva-compulsiva. Pero de las buenas -hasta ahora-, tranquilidad.
Quiero alguien que me abrace. Me bese la punta de la nariz, acaricie mi rostro, me rasque la espalda.
Quiero que me haga reír. Que me joda, me moleste, me saque de quicio.
Quiero que me maltraten con cariño. Sí, también tiendo a ser sadomasoquista. No me pegues, que me enamoro.
Quiero alguien que no fume, ni use drogas, y beba cuando la ocasión lo amerita. Alguien que no necesite alcohol para divertirse.
Quiero alguien que escriba correctamente. No tiene que ser un grammarnazi como yo, pero las faltas ortográficas no van conmigo.
Quiero alguien que cometa errores, que los acepte, se disculpe, y trate de no volverlos a cometer.
Quiero alguien con quien aprender.
Quiero alguien a quien admirar. De quien sentirme orgullosa, por estar a su lado. Alguien que crezca, y quiera ser mejor persona. Alguien que me apoye, me ayude, y me bote al vacío, cuando vea que estoy lista para volar.
Quiero pasión, quiero lujuria, quiero locura.
Quiero alguien maduro, responsable, trabajador. No quiero que se pudra en plata. Ni mansiones, 3 carros, y 2 piscinas.
Quiero alguien sencillo, que no se complique por las puras.
Quiero alguien seguro, independiente. Que no se muera porque no estoy ahí. Pero que me extrañe.
Quiero alguien que exprese sus emociones, lo que siente, lo que piensa, lo que quiere. Que no se guarde las cosas.
Debe saber que:
Todavía lloro por la ausencia de mi papá.
No me gusta mostrar mi lado vulnerable. No dejaré que me vean llorar tan fácilmente.
Tuve una infancia muy complicada. Que me batraceaban en la escuela, era tartamuda, me sentía gorda, fea y tenía muchos problemas de autoestima.
Soy machona. Rara vez me maquillo. Amo andar en pantaloneta y zapatos de caucho. Pero también me gustan los vestidos, y las faldas.
Me gusta el huevo frito con la yema intacta.
A veces tomo el agua o el jugo a pico directo de la jarra.
Amo, amo, AMO a los Beatles.
Soy una "grammarnazi". Temática con la gramática y ortografía.
No le hago al fútbol, soy agnóstica tirando a atea, y medio me interesa la política.
Me equivoco, cometo errores, defraudo.
Amo a mi madre, pero muchas veces me saca de quicio.
Soy una antojada de mierda.
Tengo antojos permanentes: helado, galletas, yogurt con pan de yuca, chocolate, arroz con menestra y carne, camarón, maracuyá, comida china.
A veces me dan antojos de algo indefinido. Rara vez sucede. Me da el antojo, pero no sé de qué es. Y sufro.
Soy temática para ir al cine.
Soy terca, obstinada, obstusa, caprichosa, peleona, infantil, orgullosa.
Para aceptar que me equivoqué, me toma tiempo, trago mierda, pero al final agacho la cabeza y lo acepto.
No me gusta que me griten por las puras, que me culpen de algo que no hice, y discutir las cosas más de dos o tres veces.
Cuando me enfermo, me gusta que me engrían, me apapachen y me cuiden hasta que me sienta mejor. Soy una niña.
Soy una engreída de mierda.
Jodo, porque cuando me toca joder, jodo en serio. A pain in the ass.
Si medio hace frío, se me hielan las manos y los pies (y la puntita de la nariz).
A veces me quedo callada, y disfruto esos momentos de silencio.
Soy bulliciosa, y gritona.
Soy temática con la limpieza, pero al mismo tiempo puedo ser una cochina de mierda.
Tengo mis incongruencias.
No me gusta perder, y me cuesta aceptarlo.
Me debato entre la responsabilidad y la irresponsabilidad en algunas facetas de mi vida.
Cuando me cabreo, me cabreo en serio. Puedo mandar a la verga. Muy rara vez va a pasar. Pero puede suceder.
Quiero...
Quiero alguien que se debata entre la locura y la cordura. Alguien con quien volar, y aterrizar. Alguien que me ayude a entender por qué a veces nos complicamos por pequeñeces, y que con una sonrisa, me ilumine el día. Alguien que vea, entienda, y acepte, que no soy perfecta. Tengo mis errores, mis huevadas, mis cargas, pero vivo feliz. Soy feliz. Alguien con quien compartir la felicidad de vivir.








