Unas cuantas caricias para transmitir lo que veo, pienso, siento y creo...
lunes, junio 22, 2026
Cuando tu esfuerzo se desmorona en tus manos.
lunes, marzo 23, 2026
Estigma rojo.
| Estigma = mancha |
- Días.
- Porque buenos no van siendo.
- manché las sábanas y colchón
- quise lavar ropa y mamá salió con "déjame lavar las cortinas"
- de los 4 huevos, el 3ero estaba podrido así que tuve que botar los 2 primeros y volver a poner nuevos en el sartén
- de los nuevos huevos los estaba rompiendo aparte y uno se regó
- Me hundiría en la cama pero no puedo porque se está secando el colchón.
- Y estoy batallando con la adolescente de 12 años que está molesta y avergonzada de manchar la cama.
- Brother, estoy usando tampones porque le hicieron comprar a mamá en el hospital y nunca los usé por el pañal. Yo llevo años usando copa.
- Y estos hijueputas se van saliendo conforme se llenan de sangre. Yo no recordaba que hicieran eso.
- Es solo sangre. Nada del otro mundo. Baja todos los meses. Es solo una mancha. Tela. Se lava y listo. Pero me desperté, sentí mojado, vi la mancha y me cabreé.
- Es heavy el estigma del periodo.
- si, como en la mente se viene una secuencia de cosas
- y ahora tengo que lavar, y ahora debo cambiar sábanas
- totalmente comprensible
lunes, marzo 18, 2024
Día de m.
No es un "no te pongas así". No es un "ahí te los dejo". Es un "¿quieres hablar?". Es escuchar. Y escuchar no para responder, es escuchar para entender. Es validar. Es validar que una persona se frustra, se ofusca, se abruma. No entiende. Y quiere entender. Porque comprender es aliviar.
miércoles, marzo 29, 2023
Carta a mi depresión 2.
Querida depresión:
Ayer cumplí 40 años y fue un día donde pude fluir y volver a sentirme bien. Ayer entendí, en parte, por qué estás aquí, jodiéndome. Ayer hice ejercicio y me sentí bien. Hice videos entrenando, bailando, los subí a mis redes y me sentí bien. Me subí a mi bici y salí al centro a hacer unos trámites y me sentí súper bien. Me di dos regalos: el primero fue una renovación para cerrar un ciclo y el segundo el primer paso para iniciar otro que siempre ha sido mi pasión. Regresando a casa compré un espejo y comprobé que tengo herramientas maravillosas para conseguir lo que quiero: una hermosa sonrisa, una buena actitud y la confianza en la bondad de la gente. Ayer callé esa vocecita que me la han inculcado desde pequeña y que me dice que no puedo, que no soy capaz, que confío mucho en la gente y que debo pensar con malicia. Ayer soplé una vela y pedí un deseo. Ayer recibí felicitaciones de las personas que me quieren. Recibí palabras de aliento, de apoyo. Ayer no me sentí sola.
Porque no estoy sola.
Depresión, estás aquí para hacerme ver lo valiosa que es mi vida. Lo importante que es hacer lo que amo, lo que me inspira, lo que me llena. Lo necesario que es SER quien soy. Con toda mi fuerza y pasión. Y que no tengo que complacer a todos. Que debo rodearme de personas que me aporten, me sumen y vibren conmigo. Y el resto que siga su camino. Y si no les gusta, jódanse. Allá ellos.
Estoy aquí por un motivo. Y si en este momento me siento sin rumbo o que no tengo propósito no estoy perdida. Sólo estoy parada en una parte del sendero donde se dibujan distintos caminos. Tengo que elegir uno nuevo y avanzar. Moverme. Porque lo que no se mueve se estanca, lo que se estanca se pudre y lo que se pudre muere.
Tengo tantas razones para estar agradecida.
Voy a salir de esto. Lo sé. Confío en mí.
Depresión, no sé cuánto tiempo más vas a estar conviviendo aquí pero no te acomodes tanto.
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| Fuente: Goodbye Depression. |
lunes, marzo 27, 2023
Carta a mi depresión.
Hola, depresión. No te pregunto cómo estás porque sé que estás bien. Bien instalada. Y eso, aunque para ti esté bien para mí está mal. ¿No has escuchado esa frase que dice que el muerto a los 3 días apesta? Bueno, tú llevas más tiempo aquí. Y sí, apestas. Por eso he decidido escribirte esta carta. Darte forma. Hablarte directo.
Dime, depresión: ¿Qué quieres de mí? ¿Qué quieres enseñarme? ¿Qué debo aprender? ¿Cómo trabajo contigo para hacerte desaparecer? Estás aquí por un motivo. La bendita crisis de la mediana edad. Y claro, se me juntaron varias crisis en el mismo momento y a veces siento que no puedo más. De pronto un día estoy bien, al siguiente también pero luego de un par de días más, vuelves a aparecer. Me ciclo. Me meto al bucle. Al menos hoy, hoy salí más rápido. Estoy aquí escribiendo estas líneas, hice ejercicio, limpié la suite. Lloré, sí. Me sentí en la mierda, sí. Me siento incapaz, también. Pero ahora le estoy diciendo a esa vocecita interior que me boicotea: "¡Vete a la mierda!" Y pintando un mandala puedo hacer un juego de palabras y decir: "Mándala a la mierda".
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INICIO DEL BUCLE.
16 - marzo - 2023
Escribir para fluir. Para soltar. Desahogar. Deshacerme.
¿Dónde estoy? Quiero que regrese ese antiguo yo. Estable. Alegre. Armonioso. Positivo.
Ahora soy más yo. Más auténtica. Más real. Quiero resurgir. Florecer. Combinar esa alegría que tenía con mi nueva versión.
Me abrumo. Me anulo. Me lleno de peros. De miedos. ¿Quién soy? ¿Qué quiero?
Apagada. Triste. Melancólica. Deprimida. Aguada. Desanimada. Lánguida. Perdida. Desorientada. Desubicada. Sin rumbo. Sin norte. Ni sur. No soy. No estoy.
Hombros caídos. Rostro triste. No sé qué hacer para encontrarme. Mi esencia se fue. Se diluyó. Siento que morí. Me estoy consumiendo. Extinguiendo. Adiós.
¿Renaceré? ¿Resurgiré? ¿Volveré?
Me extraño. Me hago falta. Me quiero de regreso.
Y lloro. Por todo. Y lloro. Estoy cansada.
Vuelve a mí, por favor.
Kernel panic.
FIN DEL BUCLE.
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Sé que voy a salir de este estado. Aquí estoy. Confío en mí. Soy capaz. No sé cuándo. Creo que sé cómo. Pero me faltan herramientas todavía. Y ayuda. Necesito ayuda.
La depresión tiene muchas caras.
Confía, Diana. Confía. Escúchate. Sé que estás ahí, aquí. No me he ido. No me he apagado. No me he perdido. Sólo estoy nublada.
Respira.
Respira.
Respira.
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Fuente: Kitty Beaumont Bouchet, (AKA the Depression Kitty). Big Mouth |
miércoles, octubre 13, 2021
Tender la cama.
Hoy desperté desganada. La alarma del novio sigue sonando de lunes a viernes, así que por más que no quiera despertar temprano, toca hacerlo. Hoy creo que ni siquiera la escuché. O estaba tan profundamente dormida que no me afectó. Sé que no abrí los ojos y seguí dormitando. A fin de cuentas no tengo que ir a un trabajo ni marcar entrada en un biométrico, así que no importa si sigo en cama.
Hoy es, o fue, uno de esos días en que no quiero, quería, salir de la cama. ¿Cómo lo sé? Porque ni siquiera quiero tenderla. El novio se dio cuenta. ¿Cómo? Yo soy una "morning person". Apenas me despierto me activo y ya soy un ente útil para la sociedad. Él, en cambio, necesita procesar el hecho de haberse despertado en contra de su voluntad. Por ende yo soy la que se levanta de una y empieza su rutina matutina: preparo el desayuno y me equipo para ir al gimnasio. Hoy no fue así. Hoy no quería hacer nada. Cuando volví a abrir los ojos, sumergida en mis pensamientos negativos, encontré mi jarro con café recién pasado encima de mi velador. Un acto de amor. 💓
No sé si han visto el video del discurso motivacional del Almirante que empieza hablando de la importancia de tender tu cama. En caso de no ubicarlo, dense una vueltica y véanlo.
Me identifico plenamente con ese sentir: empezar mi día con un acto tan simple como tender la cama es algo que me hace sentir bien conmigo misma. Y es por eso que me doy cuenta que estoy en un bajón de mi montaña rusa emocional. Cuando no quiero hacerlo. Sin embargo trato de no estancarme o quedarme mucho tiempo abajo y volver a subir.
Estar sin trabajo me desanima. Porque no me siento útil. Es ahí cuando la mente me boicotea. Porque sé que soy valiosa, pilas, y un gran aporte para cualquier empresa que me contrate. Pero no, la vocecita bandida esa dentro de mi mente me cuchichea y jode. "Quédate acostada. No hagas nada". Y no vengo a darles el secreto o la solución para que no les pase lo mismo. No la tengo. Sólo vengo a contarles mi sentir. Mi experiencia. Es como si nos estuviéramos tomando un café y me preguntaras qué tal mi día.
¿Qué tal mi día?
Fui tarde al gimnasio. Pero fui. El profe ya me conoce cuando tengo pereza, porque le envío un emoji específico, y me anima para que vaya a entrenar.
Hice unas compritas para la cena de hoy. Y mientras escribo esto, un pollo está dorándose en el horno.
Terminé de ver Inside Pixar. ¿Dónde aplico para trabajar con ellos?
Le escribí a dos contactos informándoles que estoy buscando trabajo y les hice llegar mi hoja de vida.
Y claro, tendí la cama. Y verla así, me calma. Me da paz.
Hoy no ha sido un día grandioso. Y está bien. No todos los días son iguales ni fantásticos ni tienen que ser excelentes. Sáquese ese falso positivismo que te dice que siempre debes estar feliz. Está bien sentirse miserable a veces. Desmotivado. Desganado. Pero a final de cuentas depende de ti en qué emoción vas a quedarte. O cuál va a prevalecer. He tenido días mejores y peores. Hoy ha sido un día común y corriente de una mujer de 38 años que vive en Ecuador y está actualmente desempleada. Quizá mañana sea mejor. Espero que no sea peor.
Pero aunque se lea tonto, tendí la cama.
lunes, abril 24, 2017
Tu luz.
lunes, septiembre 12, 2016
Boggart.
miércoles, junio 22, 2016
Trío de mi vida.
viernes, julio 31, 2015
Las fronteras están en nuestra mente.
Bueno, en mi caso lleva germinando hace ya un buen tiempo, sólo que no lo dejo florecer. ¿Pero han visto cómo la naturaleza se abre paso a través del concreto?
Eso está sucediendo en mí.
¿Y ahora? Ya basta:
Ya basta de seguir perdiendo mi tiempo en un lugar donde no estoy satisfecha.
Ya basta de seguir estancada en mi zona de confort.
Ya basta de seguir esperando a que se decida y tome la decisión. Ya sea de estar conmigo o no.
Ya basta de seguir preguntándome dónde está el hombre de mi vida.
Ya basta de seguir permitiendo que otros gobiernen mi vida.
Ya basta de seguir postergando mis sueños.
Ya basta de no meterme a clases de danza.
Ya basta de no viajar.
Ya basta de no bailar.
Ya basta de querer tener un cuerpo perfecto.
Ya basta de hacer dieta.
Ya basta de tratar de encajar en el sistema.
Ya basta de dejar de hacer lo que quiero hacer, por no dejarla sola, por no irme en su contra.
Ya basta de querer ser. Es hora de ser.
Este texto fue uno de los tres ejercicios que hicimos. Ligeramente editado, porque tampoco voy a darles detalles. Fue algo íntimo les puse más arriba, no sean sapos. Sea como sea, fue un ejercicio liberador. Les invito a probarlo. Claro, ahora necesito uno de esos aparatos que ponen afuera de ciertas tiendas donde van pasando las palabras, ¿cómo se llaman? Bueno, poner uno de esos en mi cuarto para que cada tanto pasen estas frases y así no dejarlas en el cuaderno. O en mi mente, también puedo instalar uno de esos ahí.
Así que ahora me vuelvo a repetir la pregunta: ¿Y ahora?
Pues ahora a romper esas fronteras mentales. Como dice el título del post. El asunto aquí es dejar de limitarme. Tal como la naturaleza se abre paso ante algo tan fuerte como el cemento, siendo algo tan delicado como una planta. Pero la naturaleza es sabia y busca la forma.
No limitarme. No quedarme.
"La vida es así, de frágil y fugaz, y a veces se nos olvida".
sábado, julio 25, 2015
Somos los mismos envueltos en novedad.
Todo empieza de la forma más inocente. Tienes que hacer un trámite, y ¡zas! 3 días enteros se te fueron en eso.
Y sumemos a eso nuestra querida y, a la vez, condenada memoria. Aquella que cuando le conviene te oculta información, y cuando le apetece te la arroja toda y te sirve un banquete de recuerdos. Te coloca la servilleta, los cubiertos y se sienta frente a ti con los brazos abiertos, y con una gran sonrisa te invita a comer.
Es impresionante nuestro cerebro. Un solo detalle puede desencadenar un oleaje irrefrenable de recuerdos. Y ahí te toca salir a flote, o ahogarte en ellos.
Ahora, a mitad de año, me siento desorientada. En este preciso momento no sé qué hacer con mi vida. La típica pregunta de "¿cómo te ves de aquí a 5 años?" ni se les ocurra hacérmela, porque no tendría respuesta. En este momento vivo el día a día, encuentro motivos para agradecer (porque hay y bastantes), sonrío, disfruto. Pero al final del día, cuando cae la noche, en la oscuridad de mi cuarto, antes de quedarme dormida, una voz en mi cabeza pregunta: "¿Y mañana, qué? ¿Y la otra semana? ¿El otro año? ¿Qué?" Es como haber perdido el rumbo, el norte, el objetivo. En este momento me siento a la deriva. Tengo el timón entre mis manos pero no sé a dónde ir.
¿Pido ayuda? ¿A quién? La respuesta está en mí. Lo sé. Tengo que encontrarla.
El asunto es que no me gusta sentirme así. En una rutina depresiva de madrugar, hacer ejercicio, prepararse, salir al trabajo, trabajar, volver a casa, bañarse, arreglar todo para el día siguiente, revisar Internet, a dormir. Al día siguiente lo mismo. El siguiente, lo mismo. El siguiente, ya saben. El siguiente, no, ese es sábado, jajajajajaja.
A lo mejor y nuevamente le estoy metiendo mucha cabeza. Nada, jefe chulo, sigo mascando y mascando. Y confieso que casi que sé cuál es la salida, pero no me atrevo todavía a tomarla. Porque no hay retorno. Pero por otro lado, no quiero retornar. ¿Seguir así, desperdiciándome? Ayer esperando un taxi, una chica frente a mí tenía un tatuaje en el brazo que decía: "Every wasted day becomes a wasted chance". Me lo quedé viendo, como si fuese una señal.
Sé que debo volver a enrumbarme. ¿Y si eso implica ver hacia atrás? ¿Otra oportunidad? También me pregunto si hemos cambiado, crecido, y esta vez funcionará. O como dice Bosé, somos los mismos envueltos en novedad. Ya lo dije, somos tercos. O el universo lo es también. Puedes creer que después de tantos años me vuelvo a preguntar, ¿eres tú?. Ya pues, hasta cuándo, universo. Esto ya se parece al cuento del gallo pelón. Aquella cantaleta con la que nos torturaban los adultos.
¿Qué debo hacer? Salir. Moverme. No quedarme estancada. Como el agua, si se queda quieta, se pudre. Como el fuego, necesito oxígeno. No encerrarme. Sentir. Aceptar. Ser y estar. Pero se me mezcla todo. Me ato y desato. Ay, por Baco, trato de descifrarme y solita me hago un rompecabezas.
Aquí hace falta una buena zamarreada.
martes, noviembre 11, 2014
La incongruencia.
viernes, septiembre 19, 2014
Descanso médico.
¿Dolió? ¡Ayayai! No se imaginan. Bueno, confieso que en ese momento dolió lo suficiente para detenerme, evaluar la situación, y seguir con el wod (jajajajajaja, sí, sí, aquí deberán recordar que esta mona es masoquista y tiende a minimizar los dolores). Pero después de una hamburguesa, una ducha, y linimento olímpico, seguía doliendo. No alargo el asunto, hospital, rayos x, fractura del dedo gordo. Reposo médico.
2 semanas de pasar acostada con la pata alzada y moverse lo estrictamente necesario, para mí, puede ser una agonía. Chao bici, trote, crossfit, competencias, etc. Hola Netflix, Facebook, Instagram, Twitter, Internet, tv cable, etc. Ya saben, hay que verle el lado positivo a todo.
Han sido 2 semanas interesantes. He descansado todo el cansancio que he venido acumulando estos últimos meses. Lo que significa que tengo un cúmulo de energía que está listecita para estallar. Ya está burbujeando dentro de mí. También he honrado a Baco y aunque he seguido una alimentación sana, confieso que he pecado y me he embutido de alimentos no muy sanos pero sí muy ricos. Oh sí, cuando tenga luz verde para volver a hacer ejercicio voy a meterle con todo. Han sido días en que he pensado mucho, analizado mi vida y la situación actual en la que me encuentro.
¿Saben? Justo antes del accidente, iba a asistir a un taller que prometía mucho. Sentía que iba a ser un cambio o un gatillo para poder salir de una especie de bache emocional en el que me encuentro. Estaba muy emocionada. Y fui al crossfit con una pereza maldita. No quería entrenar esa noche. Luego del golpe entendí aquella frase que dice: "la pereza es la madre de todos los vicios, y como toda madre, hay que respetarla". Y fue que yo, por irrespetuosa, me di en el dedo. Y aquella insignificancia me derrumbó todo. Se fue el taller, no pude ir a la competencia de 6k, y he pasado enclaustrada en casa.
Pero resulta que no debo depender de algo externo para salir del hueco en el que estoy. Soy yo la responsable. Todavía me pregunto qué estoy haciendo. Y me río de mí misma, por cojuda y por cobarde. Por cómoda, por conformista. Porque sé lo que estoy haciendo mal y lo sigo haciendo. Porque me estoy desperdiciando, y perdiendo tiempo valioso. Porque sé que puedo ser más feliz. Me estoy preguntando "¿qué estás esperando, Diana?" Es esa comodidad, esa falsa seguridad. El no querer salir de la zona de confort. Pensar que desperté a las 2 de la madrugada un sábado con un dolor insoportable, y me las arreglé para agarrar un taxi y hacerme ver el dedo al otro extremo de la ciudad, pero no me atrevo a mandar todo al cuerno y enrumbar mi vida en un camino que verdaderamente me haga feliz.
¡Cobarde!
Y sonrío. En este preciso momento estoy sonriendo. Irónicamente, imagino.
Ahora sólo quiero poder caminar otra vez. Que el doc me vea la pata y me diga que ya puedo apoyar el pie.
A lo mejor y empiezo a caminar, y caminar, y caminar, y me voy de largo.
Adiós.
miércoles, junio 18, 2014
Nadie más que yo.
Y es que no habrá nadie que te quiera más que yo...
No es justo que luego de 6 años siga llorando. Pero hay que ser sinceros, voy a seguir llorando toda la vida. Pero tranquilo, tranquilo, lloro y río al mismo tiempo. Aprendí que ambas manifestaciones vienen del mismo lugar, así que no te preocupes. Porque las lágrimas ruedan y la risa sale también.
Tengo ganas de irme. A donde sea. Solo irme. Siempre digo que estoy cansada, pero contenta. Sin embargo, últimamente, creo que estoy más cansada que contenta. Y así no vale, ¿verdad? Vos bien lo sabes. Si no hay pasión, ¿pa qué seguir? Pero quiero seguir. Porque no es justo que por decisiones de otros, tengamos que pagar muchos. Decisiones que no comprendo su proceder. Su razón. Ay, Diana, esta manía de salirse del molde, el esquema, el sistema.
Esas ganas de empezar. En otro lado. ¡Agarro la bici y me largo! ¡Yeeiiii! La verdad que es relativamente sencillo. Pero, por lo visto, la mariconada me gana. Y las responsabilidades, el futuro, los objetivos. Sí... sí... la mariconada.
Ah no, ahora escuchando a Viejo Napo. Ahora sí me fui a la mierda. Para colmo, comiendo tus galletas de coco favoritas. A esto, público presente, se le llamo ma-so-quis-mo. Y me río, tranquilo, que me estoy riendo.
Si no estoy, quiero que sepas que te quiero. Así me voy, corazón de marinero.
Esperemos que esto sea tan solo una fase. Porque quiero volver a despertarme y estar contenta de salir de casa. Con esas ganas de comerme el mundo. Por lo menos día a día busco la forma de no dejarme agobiar. Y es así como salen los patacones, la tortilla de huevos, y los cachos a la pelada. No señor sistema, no vas a ganar. No conmigo. Sé que el rumbo que tome mi vida depende de mí, de mis decisiones, de mi actitud. Y con eso, no puedes batallar. Estos 31 años no han pasado en vano.
Cuando pienses en mí, encuéntrame en las cosas más sencillas.
jueves, enero 23, 2014
Ven.
Aunque ahora que lo pienso, hace calor como para dormir abrazados. Pero igual, quédate cerca, toma mi mano. Que tu rostro sea lo último que vean mis ojos. Y sonreír, justo antes de quedarme dormida. Con tu recuerdo, con tu cariño.
Tu corazón latiendo junto al mío. Un ritmo tan conocido, tan tuyo, tan mío.
Caer despacio en ese mundo, donde somos y dejamos de ser. Donde volamos, y muchas veces, empezamos a caer. Aquel lugar donde los sueños se hacen realidad. Y me dejo llevar. De tu mano, a donde sea.
Vamos. Ven. Vámonos. Nos fuimos.
Sonríe, y digamos "adiós".
Hasta mañana, donde sea que estés...
Adiós.
domingo, junio 02, 2013
Quiero.
Quiero alguien loco como yo.
Que le guste planificar, y que también despierte un sábado sin planes y diga: "vámonos a la playa".
Que le guste que sea payasa. Y que ande en bici conmigo. Que haga ejercicio, y le guste estar en forma.
Que baile. Se coma mi comida. Y diga que está riquísima.
Que diga que yo estoy riquísima. Que me haga sentir una reina, una princesa, una puta en la cama. Que me coquetee, me diga que hoy estoy guapa. Y cuando algo no me asiente, me lo diga. Que se deje de huevadas, si ese jean me aplasta la nalga, dígalo.
Que sea un atrevido. Que me agarre la nalga en público, cuando nadie nos esté viendo.
Que despierte en la madrugada cachondo, y me haga el amor. Eso sí, no todas las noches. Quiero dormir, por favor.
Quiero alguien hogareño. Pasar un finde encerrados en casa. Descansando, viendo una peli. O cada uno por su lado.
Que comprenda mis manías, y me las goce. Sí, porque parece que soy obsesiva-compulsiva. Pero de las buenas -hasta ahora-, tranquilidad.
Quiero alguien que me abrace. Me bese la punta de la nariz, acaricie mi rostro, me rasque la espalda.
Quiero que me haga reír. Que me joda, me moleste, me saque de quicio.
Quiero que me maltraten con cariño. Sí, también tiendo a ser sadomasoquista. No me pegues, que me enamoro.
Quiero alguien que no fume, ni use drogas, y beba cuando la ocasión lo amerita. Alguien que no necesite alcohol para divertirse.
Quiero alguien que escriba correctamente. No tiene que ser un grammarnazi como yo, pero las faltas ortográficas no van conmigo.
Quiero alguien que cometa errores, que los acepte, se disculpe, y trate de no volverlos a cometer.
Quiero alguien con quien aprender.
Quiero alguien a quien admirar. De quien sentirme orgullosa, por estar a su lado. Alguien que crezca, y quiera ser mejor persona. Alguien que me apoye, me ayude, y me bote al vacío, cuando vea que estoy lista para volar.
Quiero pasión, quiero lujuria, quiero locura.
Quiero alguien maduro, responsable, trabajador. No quiero que se pudra en plata. Ni mansiones, 3 carros, y 2 piscinas.
Quiero alguien sencillo, que no se complique por las puras.
Quiero alguien seguro, independiente. Que no se muera porque no estoy ahí. Pero que me extrañe.
Quiero alguien que exprese sus emociones, lo que siente, lo que piensa, lo que quiere. Que no se guarde las cosas.
Debe saber que:
Todavía lloro por la ausencia de mi papá.
No me gusta mostrar mi lado vulnerable. No dejaré que me vean llorar tan fácilmente.
Tuve una infancia muy complicada. Que me batraceaban en la escuela, era tartamuda, me sentía gorda, fea y tenía muchos problemas de autoestima.
Soy machona. Rara vez me maquillo. Amo andar en pantaloneta y zapatos de caucho. Pero también me gustan los vestidos, y las faldas.
Me gusta el huevo frito con la yema intacta.
A veces tomo el agua o el jugo a pico directo de la jarra.
Amo, amo, AMO a los Beatles.
Soy una "grammarnazi". Temática con la gramática y ortografía.
No le hago al fútbol, soy agnóstica tirando a atea, y medio me interesa la política.
Me equivoco, cometo errores, defraudo.
Amo a mi madre, pero muchas veces me saca de quicio.
Soy una antojada de mierda.
Tengo antojos permanentes: helado, galletas, yogurt con pan de yuca, chocolate, arroz con menestra y carne, camarón, maracuyá, comida china.
A veces me dan antojos de algo indefinido. Rara vez sucede. Me da el antojo, pero no sé de qué es. Y sufro.
Soy temática para ir al cine.
Soy terca, obstinada, obstusa, caprichosa, peleona, infantil, orgullosa.
Para aceptar que me equivoqué, me toma tiempo, trago mierda, pero al final agacho la cabeza y lo acepto.
No me gusta que me griten por las puras, que me culpen de algo que no hice, y discutir las cosas más de dos o tres veces.
Cuando me enfermo, me gusta que me engrían, me apapachen y me cuiden hasta que me sienta mejor. Soy una niña.
Soy una engreída de mierda.
Jodo, porque cuando me toca joder, jodo en serio. A pain in the ass.
Si medio hace frío, se me hielan las manos y los pies (y la puntita de la nariz).
A veces me quedo callada, y disfruto esos momentos de silencio.
Soy bulliciosa, y gritona.
Soy temática con la limpieza, pero al mismo tiempo puedo ser una cochina de mierda.
Tengo mis incongruencias.
No me gusta perder, y me cuesta aceptarlo.
Me debato entre la responsabilidad y la irresponsabilidad en algunas facetas de mi vida.
Cuando me cabreo, me cabreo en serio. Puedo mandar a la verga. Muy rara vez va a pasar. Pero puede suceder.
Quiero...
Quiero alguien que se debata entre la locura y la cordura. Alguien con quien volar, y aterrizar. Alguien que me ayude a entender por qué a veces nos complicamos por pequeñeces, y que con una sonrisa, me ilumine el día. Alguien que vea, entienda, y acepte, que no soy perfecta. Tengo mis errores, mis huevadas, mis cargas, pero vivo feliz. Soy feliz. Alguien con quien compartir la felicidad de vivir.
domingo, abril 21, 2013
Me tambaleo.
Me tambaleo.
Así es la vida. Así de hija de puta. Te agarra y te sacude. Muévete, chucha. ¿Cuál va a ser tu próximo paso?
No lo sé.
No sé qué quiero.
No estoy segura.
Vamos. Tratas de pisar, pero el suelo se desvanece bajo tus pies.
No voy a caer.
Tropieza.
Levántate. Sacúdete. Sigue.
Sigue, Diana, sigue. No siempre tienes que estar segura. Es justamente este momento, instantes como este, los que te ayudan a definir.
¿Qué quiero? ¿Qué necesito? ¿Qué merezco?
martes, abril 16, 2013
Por la puta, ándate a dormir.
Sí, cansada. Porque despierto antes que salga el sol, voy al trabajo, termino mi jornada, hago ejercicio, y termino en un maravilloso taller, que está sacando un ser en mí que amo Y no acaba ahí. Llego a casa, a preparar todo para el día siguiente. Y recién voy 2 días, son 6 semanas. ¡Vamos, mona! Solita te metiste. Ahora te las aguantas. Como macha. Carajo.
Y quiero dormir. Largarme a la playa. Decir: "qué chucha, te quiero también". Pero luego, lastimarnos. Maldita sea, otra vez. A veces no sé ni pa qué me meto, pa salir mal parada. Pero vuelve la naturaleza, el maldito escorpión. No quiero hacerte daño. No quiero hacerme daño. Quiero, te quiero. Me quiero.
Dormir. Chantón. Párame la mano. Aquí me bajo.
Y me duele el cuerpo, pero es el esfuerzo. Y en esta vida, hay que meterle ñeque.
10h58pm. Sigo despierta.
Y la nariz me transporta. Me deja pensando, sintiendo. Ser, y estar. Estar. Quiero estar. Pero no aquí. Allá. Contigo. Con nadie. Conmigo.
"Yo me entiendo", dice la etiqueta de este post. Sí, cómo no... Bien que me entiendo.
Se acabó, inspiración, hora de dormir. Puedes seguirme jodiendo en sueños.
Buenas noches.
lunes, marzo 11, 2013
¿Quién entiende al corazón?
Ama apasionadamente. Con rabia. Lujuria. Fervor. Y así como ama, también puede odiar. Con el mismo ímpetu, con el mismo desenfreno.
Sí. Sé que el corazón es sólo un órgano que bombea sangre. Todo está en el cerebro. Bendita máquina segregadora de hormonas, pensamientos, emociones, y sueños.
Entonces, el que ama es uno. Entero. Yo. Yo amo. Con cada célula de mi cuerpo. Yo. Yo siento. Con cada poro de mi piel. Yo. Yo quiero. Con cada respiración que hincha mi pecho. Y así uno debe de aceptarse. Con sus errores, y sus virtudes. Porque uno es, y no puede cambiar. Sólo adaptarse. Y soltar, no amarrarse. Saltar al vacío, y disfrutar el viaje. Porque nada dura para siempre. Somos sólo pasajeros en este tren llamado "vida". Soy como la fábula de la rana y el escorpión. A la larga voy a picar, aunque eso provoque mi fin. Es mi naturaleza. Lo sé, y lo acepto. Moriré viviendo con pasión.
martes, noviembre 20, 2012
Una nariz.
Me estoy enamorando de una nariz, porque me hace sonreír. Más. Sí. Estoy sonriendo más.
Una nariz que me está conectando con esa niña que vive dentro de mí. Y está saliendo contenta y emocionada.
Una nariz que, sin darse cuenta, me está ayudando a aceptar el fracaso, como parte necesaria de la vida.
Es una nariz coqueta, alegre, genuina, inocente, que confía, escucha, respeta, apoya.
Una nariz que juega, que ríe, y disfruta la vida. Cada pequeño detalle. Las nubes de las 6 de la mañana, mientras pedalea. El frío, el calor, los niños jugando en la calle. Las canciones cholas, el pancito caliente a 2 cuadras del trabajo, el heladito de las 4pm. El afiliado que atiende, con una sonrisa, al que le dice: "que tenga un buen día" (y lo desea en serio).
Una nariz que canta, baila y salta.
Una nariz que abraza. Sí. Le encanta abrazar. Y acaricia, mima, y engríe.
Hay una algarabía dentro de mi corazón. Todo por una nariz.









