lunes, marzo 23, 2026

Estigma rojo.

 

Estigma = mancha

- Días.

- Porque buenos no van siendo.

  • manché las sábanas y colchón 
  • quise lavar ropa y mamá salió con "déjame lavar las cortinas"
  • de los 4 huevos, el 3ero estaba podrido así que tuve que botar los 2 primeros y volver a poner nuevos en el sartén 
  • de los nuevos huevos los estaba rompiendo aparte y uno se regó
Ese fue el mensaje que, sentada en la sala le envié a mi mejor amiga y a mi enamorado, mientras comía mi desayuno. Linda forma de empezar el lunes, ¿verdad? Luego de recibir el apoyo de ambos, empecé a desahogarme con la China:
  • Me hundiría en la cama pero no puedo porque se está secando el colchón.
  • Y estoy batallando con la adolescente de 12 años que está molesta y avergonzada de manchar la cama.
  • Brother, estoy usando tampones porque le hicieron comprar a mamá en el hospital y nunca los usé por el pañal. Yo llevo años usando copa.
  • Y estos hijueputas se van saliendo conforme se llenan de sangre. Yo no recordaba que hicieran eso.
  • Es solo sangre. Nada del otro mundo. Baja todos los meses. Es solo una mancha. Tela. Se lava y listo. Pero me desperté, sentí mojado, vi la mancha y me cabreé.
  • Es heavy el estigma del periodo.
A lo que ella respondió:
  • si, como en la mente se viene una secuencia de cosas
  • y ahora tengo que lavar, y ahora debo cambiar sábanas
  • totalmente comprensible
Y sí, toda persona que menstrúa va a entender esto. Totalmente compresible. Porque fue justamente la secuencia de cosas que tuve que hacer. Quitar las sábanas, lavar la sangre, tenderlas. Fregar la mancha en el colchón. Abrir las ventanas para que se seque. ¿Por qué me cabreo? Me pregunté temprano. Ya voy a cumplir 43 años. Y me sigue molestando una mancha de sangre. Pero es ahí que caigo en cuenta. No me cabreo por la mancha. Me cabreo por todo el estigma que nos han impuesto.

Yo misma racionalizo todo en mi desahogo anterior. Es solo una mancha. Se lava y listo. Pongo nuevas sábanas y listo. ¿Por qué exagero? ¿Las hormonas? ¡Las pinches hormonas! Esperen. ¿Estoy exagerando? Ahí viene otro estigma para nosotras. Los cambios de humor. Mi parte racional (la mujer de, casi, 43 años) está analizando todo y diciéndome que estoy exagerando pero mi parte irracional (la adolescente de 12) está emputada y avergonzada.

¿Avergonzada de algo que es COMPLETAMENTE NATURAL? Sí. Y recuerdo que hace 2 días atrás, al regreso de comprar un banco para la ducha, mi madre me vio y me dice, con tono de alarma: "mija, voltéate, estás manchada". Y yo me veo frente al espejo y, efectivamente, había manchado la batona. Ni me había dado cuenta. Pero en el instante sentí el estigma encima. ¡Qué horror! ¡Qué vergüenza! ¿Cuánta gente me habrá visto con una mancha de sangre? ¿Qué habrán pensado? Y aunque en ese momento frené el tren de pensamientos y simplemente actué, me cambié la ropa y lavé la mancha, el tono de mamá no se me ha ido del recuerdo. Porque esa ansiedad social, de preocuparse del qué dirán, sigue latente en mí. Por más que lo he trabajado en terapia.

No recuerdo a qué edad empecé a menstruar. Habrá sido 11 o 12 años. Recibí educación sexual, tanto en casa como en el colegio. No me pasó como a Luchita. Bueno, en el colegio no recuerdo mayor cosa que el funcionamiento de los órganos reproductores, fecundación, concepción, enfermedades de transmisión sexual. No me enseñaron los métodos anticonceptivos, ni hablemos de cómo poner un preservativo. ¿Y el ciclo hormonal? Disculpe: ¿Qué es eso? Eso lo tuve que aprender por mi cuenta. Y también, por mi cuenta, tuve que aprender a ponerme bien una toalla, un tampón y una copa. A "ponerme bien", para no manchar. Nuevamente, para no dejar en evidencia que me estoy desangrando. Porque nadie debe saberlo. Debo seguir con mi rutina normal. Aquí no está pasando nada. ¿Se han dado cuenta que las publicidades de toallas femeninas hacen eso? ¡Púdranse! Claro que nos está pasando algo.

Pero esto se acabó. No tengo porqué avergonzarme de mi menstruación. Es algo que nos han enseñado y, como toda enseñanza, se puede desaprender. Lo hemos visto en casa, en los centros educativos, con nuestros pares, en la televisión, en la publicidad. Basta. Basta de sentirnos acomplejadas por algo que es parte de nosotras. Y algo que es sano. Normal. Necesario. Soy una mujer sana que cada 28 días sangra. ¿Me gusta sangrar? No. ¿Pienso que deberíamos tener otro método que nos indique que no estamos fecundado una nueva vida? Sí. ¿Me gustan mis cambios de humor? No. ¿Le advierto a mi enamorado? Sí. XD

No sé por cuánto tiempo más voy a tener que pasar por esto. Por mi edad sé que ya podría estar entrando en la perimenopausia pero hasta ahora Andrés baja cada mes. Como relojito suizo. Y sé que cuando esté llegando ese nuevo tren va a venirse otra montaña rusa de emociones. Porque la ausencia de la regla es otra movida con más cambios hormonales, los famosos sofocones y no sé qué más me vendrá. ¿Ven? Nuevamente la ansiedad se quiere apoderar de mí y ya estoy armando escenarios que ni siquiera han sucedido y quizá ni sucedan. Capaz simplemente deje de menstruar y me asustaré por un tiempo hasta que me dé cuenta que el estigma rojo ha abandonado mi cuerpo.

Ahora, con su permiso, iré a poner nuevas sábanas y me acostaré en mi cama porque la adolescente de 12 años todavía quiere refunfuñar un poco más. Espero no volver a mancharla.

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